En el lugar que voy a describir a continuación, puedo jurarlo, me pasé, al menos, la mitad del año pasado con sus días y sus noches. Amanecía revisándolo todo, cada rincón, escrutando inclusive aquellos que parecían no tener ninguna importancia para ver si dentro, con sumo cuidado, podía encontrar más de su esencia, más de su encanto, más de esa risa que lograba el llanto y más de ese llanto que me sacaba una sonrisa. De repente, sin darme cuenta, ya habían pasado tres días, luego semanas, al cabo de un tiempo inclusive hasta un mes durante el que a duras penas dormí, acaso comí, no volví a salir.
Era el foro de Gloria Trevi, el de su página oficial, por supuesto, pues antes, cuando salió de la cárcel, los encargados de los asuntos cibernéticos éramos los fans y los temas que fuesen competentes a la cantante o a la mujer todos eran tratados en los foros de Univisión. La red estuvo plagada durante años con páginas que apoyaron a Gloria. Páginas de amigos que ya no son fans, fans que ya no son mis amigos, páginas que ya no están salvo tres (que yo recuerde), páginas que en su momento nos sirvieron para saber no sólo que Gloria no estaba sola, sino también para poder enterarnos de que nosotros no estábamos solos en el creer que ella no lo estaba, para demostrar que éramos más de los cinco que ella se imaginaba, cosa de la que nos enteramos después, el día 26 de enero del año 2000, a 13 días de su encierro, cuando respondió una carta diciéndonos, incrédula, que no se chupaba el dedo y que estaba segura de ya no tener fans.
Entre los años 1999 y 2001 se logró compilar material "viejo" e inédito de incontable valor, tanto económico como sentimental. Los calendarios en su totalidad se escaneraron y fueron puestos al alcance de todos, al igual que letras de canciones que vendrían a ser éxitos para 2006 y 2007, inclusive para el presente año, pues aún Doña Pudor no se estrena y siempre se perfiló como gran sencillo, desde el año 98, cuando la cantó acapella no sé en qué programa de la televisión mexicana, en todo caso cuando aún era buena y merecía la pena ser vista. Las portadas de los discos, las de revistas que fueron célebres, afiches, escenas de películas, todo lo que hubiese hecho de Gloria Trevi lo que fue, eso estaba en la red, al alcance de fans y enemigos, sin marcas de agua, sin precio y sin mañas para evitar la piratería. Sí, la salvedad habrá de hacerse, la red no era la maraña de ahora, y muchos de los usuarios utilizábamos Internet telefónico, casi todos con conexiones de una lentitud a duras penas imaginable porque el ejercicio de recordarla causa tanto desespero como el de perder un archivo de miles de megas al final de la descarga.
Hace un instante pasé por su página, me fui directamente al foro y esto es lo que me advierte:
No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro
No puede enviar adjuntos en este Foro
Claro, dirán quienes dicen conocer la historia: pues tú te lo buscaste, cabrona. No, yo no me lo busqué, porque, en primer lugar, no es a la única que le está sucediendo esto; la obsesión de la señora Treviño Ruiz por un impecable control de lo que se diga o no de ella en sus terrenos con marca registrada es lo que ha puesto esas rejas electrificadas con alto voltaje, alejando a fans que en otras épocas llegamos por montones, atraídos como los ratones por aquel flautista de Hammelin, hablando sobre lo divino y lo humano, encargándonos al fin de cuentas de ser como y lo que fuimos siempre: admiradores de una artista de extremos, casi siempre criticada, identificados con ella por su irreverencia, por su desparpajo, por su manera de decir la verdad, porque en sus apenas 1,68 metros de altura lograba contener lo que miles de nosotros sentíamos, éramos y vivíamos día a día.
Supongo que ella, con la misma meticulosidad y minuciosidad, se dedicó a escudriñar en su foro como lo hacía yo para encontrarla sin atraparla, diciéndole a los otros cómo debían actuar y hablar, cómo dirigirse hacia Gloria, qué criticar, qué alabar, qué adular, qué y a quién maldecir. Usuarios bloqueados no había, porque era como Macondo, y el mundo oficial de Gloria Trevi Marca Registrada era una completa y absoluta novedad, tanto para ella como para nosotros y los intermediarios (webmasters, moderadores, diseñadores, manager, novio, etc.), total que todo estaba por descubrirse, todos estábamos por descubrirnos... o por cubrirnos, pues nos enteramos de que la mismísima Gloria Trevi nos visitaba en su página, nos leía, e inclusive citaban en otros portales fragmentos que se escribían en su foro (fragmentos míos, por cierto). Así, amistades que parecían no tener fin y ser para siempre, se convirtieron en nunca más, mientras que otras que en otros tiempos ni siquiera fueron soñadas, se consolidaron y solidificaron como si fuesen lazos de sangre lo que nos unía y no solamente la amistad.
La cuestión, al final, era la siguiente: ser muy hipócrita y astuto o ser muy sincero y voraz. Es decir, o se estaba en uno de esos extremos o no se era, así de simple. En cualquiera de los dos casos, de todos modos, se salía perdiendo algo, porque bien se sabe que para ser alguien en esta vida, al menos ante los dioses de nuestra era, algo hay que dar a cambio, muchas veces lo que se es en realidad, casi siempre perderlo todo a cambio de ese otro todo que no ofrece nada y es que el nombre de uno sea pronunciado, articulado por la boca, los dientes, la lengua, salido de las cuerdas vocales de quien creemos que nos acompaña sin su presencia, tal como los ángeles o el Espíritu Santo, y valdrá mil veces más el Tefa en sus labios que, por decir lo menos, la fraternidad que caracterizó a dos amigas o la lealtad inconfundible de un admirador de semejante talante que llegó a ser conocido por todos sus semejantes.
Gloria empezó a ser prescriptiva -es que la palabra tirana no sé si deba emplearse. Si usted me está leyendo y fue un simple espectador de su carrera, no me creerá que, de repente, sus mismos calendarios empezaron a ser mal vistos por ella y a nosotros se nos prohibía utilizarlos, bien fuera en sus foros o en páginas independientes, todo con la excusa de que hacía parte de su pasado y que ahora es madre de dos hijos pequeños a los que no les quiere dar un mal ejemplo. Está bien, es una decisión sensata, siempre y cuando la censora no fuera la misma que se desnudaba cuando yo, por mostrar un caso, tenía la misma edad que su hijo mayor cuando sacó su primer calendario, y entonces no sólo tenía que defenderse ante los medios y ante sus familiares, sino que nosotros nos las veíamos negras para poder tener acceso a ellos. Crecimos, los tenemos, no nos avergonzamos y por supuesto que no pretendemos quemarlos, pero, ¿qué va a ser de los niños de ella cuando crezcan?
En septiembre del año pasado lanzó al mercado su último disco, Una Rosa Blu. Recuerdo muy bien que semanas antes de su lanzamiento, con el sencillo de Psicofonía, declaraba ante la prensa y medios diversos de comunicación o de comunicación diversa que estaba dedicado a aquellas personas marginadas y discriminadas por la sociedad; que si Todos me miran había sido un himno para la comunidad gay, La rosa blu lo sería para quienes en algún momento sufrimos del escarnio público o padecimos la segregación: tuertos, ciegos, bizcos, calvos, gordos, flacos, borrachos, prostitutas, alcohólicos, mancos, cojos, reos, drogadictos, sidosos, leprosos, feos, retrasados mentales, enfermos de todos los tipos... supongo ahora que quiso abarcar a la humanidad entera y en esa pretensión totalizante terminó por excluirnos a todos; ha de ser que por eso la primera canción del disco es Psicofonía, la historia de un amor entre una loca y un fantasma, el cual, entre otras cosas, o no existe y está en la mente de la loca, o la loca se volvió loca porque el fantasma no existía. Bellísima esa canción, me encanta. Seguramente también la rosa es azul porque no existen rosas de tal color, y así sigue el cuento con calles amargas, cinco minutos que duran tres con veintiséis, tiempos inexistentes, favores que hacen seres hechos al vapor como la soledad y tiempos pasados inexistentes en cualquier lengua como el futuro pasado, videntes de lo evidente, profetas del pretérito pluscuanperfecto, beatas que se van al infierno y vírgenes mutiladas, mientras billetes caen del cielo en cotra de la tempestad y a favor de la furia del mar borinque y de merengue. Todo cuanto puede ser soñado está en el disco, nada que nos enaltezca y nos glorifique ante la Trevi, nuestra imperfecta y divina humanidad, no es concebible para una dama que se jactó de no querer serlo y por lo cual tantos aberrados ante sus ojos son quienes la admiran, ¡la vida es una ironía!, proclama junto a Olga Tañón, como descubriendo unos senos que ya la mitad del planeta le vio.
Aún así, siguió con la consigna, la canción es para los marginados, dice. Y dice también que ella sigue siendo la misma pero que evolucionó, como si la evolución fuera cosa de un lustro y se tratara del sapo aquel al que besa la princesa y se convierte en príncipe, salvo que esta vez, lamentablemente, la cosa es inversa. De pronto, como si la hubieran clonado, pues alega que el ADN es el mismo, una Gloria contraria a todo lo que sigue profesando empezó a develarse: no quiero que mis fans hagan fiestas y beban en ellas, al menos no en nombre mío, que ni se les ocurra poner ahí el "Trevi". Querida, la fuente de Da Vinci te precede, Trevi no es exclusivo de una señora que se llama Gloria. Tampoco le parece que se le den opiniones sobre sus videos, a no ser que las opiniones le parezcan a ella, como no le es concebible, después de haber vivido injustamente cinco años entre cárceles por todo el continente, que algunos consuman drogas o digan la verdad dentro de sus territorios, pues esto, queridos amigos, puede dañarle su imagen ante la opinión pública, háganme el favor, como si, aparte de ser sus clientes, ahora tengamos que ser nosotros quienes, con nuestros actos, nos responsabilicemos de ellos para que su imagen sea Inmaculada y según ella y su novio propendamos por un comportamiento cristianamente aceptable, siguiendo los preceptos del Opus Dei, llevando una vida tan monástica que debamos callar inclusive si es menester hablar.
Se sabe que tanto ella como su actual pareja, en encuentros o convivios, les recomiendan a fans que viven en la misma ciudad o que se topan en los aeropuertos ciertas cosas, así como se les dice qué se puede grabar, qué se puede mostrar, qué se debe tapar, a quién no se puede nombrar.
Pétalo a pétalo, como una rosa cualquiera, se ha ido marchitando la que fuera una rosa que debía durar, por su perfume poético, una eternidad. No sé por qué, de todos modos, quiero llegar a cortarme la vida con esas espinas... ¿será porque sólo cortan la vida de quien la ama más? Qué le hace que yo reniegue y me dé contra el suelo, si yo siempre juré adorarla, aun si, como ahora, su alma se tornara del color del Partido de Acción Nacional o el Conservador Colombiano.