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domingo, 21 de septiembre de 2008

21 de septiembre






Cierto es que para sembrar un árbol hay que abonar el terreno. Ahora bien, si lo que se quiere es una cosecha, habría que determinar qué número de hectáreas, cuadras, o bien kilómetros cuadrados debo preparar con cautela para que mi cosecha tenga buenos frutos…ni qué decir de la utilidad de aquel material en proceso de descomposición o putrefacción.

Pues bueno, más o menos de eso intento hablar. No se ha equivocado usted de página, no. Esto no es un breve curso de agricultura, ni mucho menos. Lo que pasa es que cuando de casos y cosas mediáticas se trata, todo tipo de analogía, creo -o al menos de eso he podido darme cuenta a lo largo de estos casi diez años- puede llegar a ser válida.

Supongo que usted, como yo, tiene su televisor en su casa, y hace ya más de una década cuenta con un servicio de cable que le permite tener acceso a canales internacionales. ¡Qué bonito es todo esto de la globalización! Usted allá (quizá en el apartamento del lado, tal vez al otro lado del charco, allá en Europa) hoy puede enterarse, al mismo tiempo que yo, al mismo tiempo que miles de millones de personas de lo que posiblemente –y hago énfasis en lo de posiblemente- esté sucediendo en Irak, Kazajstán o a la vuelta de la esquina. Al otro día, en el periódico, quizá encuentre la noticia un poco más amplia, más sesgada…todo depende del diario al que esté inscrito o al que tenga acceso.

Aún no podría hablarle de este medio, el bendito Internet que nos vino a salvar de cuanto mal existe en el planeta, junto con las nuevas tecnologías y los sistemas sofisticados que todo pueden almacenarlo pero que aún nada pueden explicarlo, simple y sencillamente porque Gloria Trevi corrió con la suerte de que en el momento en el que se empezaba a abonar el terreno, no sólo con materia en estado de descomposición y putrefacción, sino también con cierto tipo de productos hidropónicos importados – porque es que el formato, quiero decir, la sustancia que bajo el pretexto de los tratados libre intercambio, digamos que bajo la vil excusa de la libertad de prensa, que es lo que nos interesa para el caso, fue el mismo que se utilizó para "cubrir" el triste y célebre caso del deceso de la Princesa Diana y encubrir o desdibujar otros acontecimientos de verdadero interés político, cultural y social a nivel internacional-. Otros tienden a compararlo con el caso del ex jugador de fútbol americano O J Simpson, mas creo que a partir del de la muerte de Lady Diana la nota roja empezó a ser una parte no sólo novedosa, sino tristemente esencial, dentro de las sociedades laicas y modernas actuales (al menos las que se dicen tales) y, por supuesto, dentro de las agendas noticiosas "serias".

América Latina no habría de quedarse atrás, ni más faltaba. Menos si se toma en cuenta que por estos lados la televisión, más que un fenómeno, marcó un acontecimiento. Y allá, en el extremo norte de la lengua española en el continente, por ese entonces, aún faltaba un país que necesitaba mostrarle al mundo que tenía una democracia, pues acababa, ni más ni menos, de firmar un tratado de libre comercio con los dos países que se ubican exactamente arriba de él desde el punto de vista geográfico. ¿Eso qué? El ALCA en este caso es lo que menos –eso creo y espero- importa.

¿Quiere que le diga qué andaba haciendo la Trevi en Brasil mientras el gobierno mexicano, de la manera más ridícula, teniendo en cuenta la peligrosidad de los criminales colombianos, brasileños y bolivianos que refugiaba y refugia le pidió ayuda a la Interpol para que aclarara –hasta ese entonces- por qué el hijo de un par de pelafustanes había sido deportado desde España por descuido de sus padres? A menudo se me cuestiona: "pero si era inocente, ¿para qué ese ente policivo habría de buscarla por mar y tierra?" La misma pregunta me hago yo. Hasta hace muy poco la justicia colombiana requería del testimonio de Rafael Noguera, ex director del DAS, sindicado de haber cooperado con grupos narcotraficantes de autodefensas. Al respecto dijo el señor que se encontraba en España y que no tenía un solo centavo para regresar a dar sus declaraciones al país. ¿Y la Interpol? ¿No se supone que el mundo entero está en una guerra o lucha contra el terrorismo?

Hasta ese momento, es decir, hasta mediados 1999, Gloria de los Ángeles Treviño sólo había sido sindicada por parte de los medios –de cuanto medio- de comunicación existía en su país, de pertenecer o liderar una secta satánica, propiciar encuentros amorosos entre Sergio Andrade con su entonces esposa Aline Hernández y de haberse quitado dos años de edad. Ah sí, y de haber dicho en una canción, al principio y muy rápido odagitsac, lametsicihol (son anagramas, así que favor leer al revés) y recedebosebedoseop.

Se había publicado un libro que prologó la conductora de un programa vespertino que, desde que Gloria no quiso firmar contrato de exclusividad con una televisora que recién estaba inaugurada, esa que desde su fundación juró no cometer los mismos errores de la vetusta competencia (de hecho lo cumplió, hizo cosas peores), desde 1997 hasta hoy, 5 de febrero de 2007, todos los días a las seis de la tarde, se ha dedicado de manera mediática y alevosa de enlodar su nombre sin ningún tipo de pruebas. A ese libro, entonces, se le sumaban los programas vespertinos de una hora ya mencionados; el terreno estaba arado, sólo era cuestión de envenenarlo…digo, de abonarlo.

Allá mataron a un conductor de televisión que, de casualidad, acababa de firmar contrato con ellos. "Ay, pero no, esto en nada se parece a lo de la Princesa de Gales, necesitamos algo más espetacular, lo del Chupacabras no nos funcionó, ¿qué le hacemos, comadre? Al Sol va a estar difícil incriminarlo, del Divo de Juárez no hay mucho por decir, lo de las muertas de esa ciudá no es muy conveniente mencionarlo, y en realidá no es cosa que pueda indignarla usté, la que está en el lavadero y le puede dar rienda suelta a su imaginación aumentándole de su propia cosecha al asunto mientras friega la ropa con rabia porque se acordó de lo que le hizo el marido anoche, como a usté, señora de la alta sociedá que tiene hijas y bien puede expiar tanto sus errores como los de ellas con lo que le vamos a decir.

Yo sí sé de un tema, disculpe la hipocresía, porque trabajé con la competencia por mucho tiempo y además estuve en la intimidá con quien maneja artísticamente a la que fuera un fenómeno social y nos hizo un desplante porque no quiso lavar dinero en Las Islas Caimán a cambio de una suicida etsclusividá, orden del Patroncito, quien, entre otras cosas, tiene primitos en la cárcel que son hermanos de ex presidentes… y si bien doña Trevi, mi ex muñequita, no tiene rabo de paja o cola que le pisen, Sergio Andrade "se las gasta", ¡Ja! Y de qué modo. A mí me consta, me ha constado por años, las cosas que mi amante menguante nos hace a las mujeres, tan deliciosas como fatales, por el despecho que me queda de ya no tenerlo en mi cama y aprovechando las órdenes del patrón, lo que vamos a hacer de Gloria Trevi no tendrá nunca jamás parangón".

A partir de esa decisión funesta y mefistofélica de cambiar audiencia nunca antes obtenida para poner en riesgo la credibilidad, sin mencionar la honra, el buen nombre, la imagen y la carrera de una persona, en ese mismo canal (sume seis, que es la hora en que lo transmiten, más siete, que son los días de la semana, y obtendrá como resultado la frecuencia) la Chimoltrufia, o muchas versiones de ella (cuatro exactamente) empezaron a aparecer cada día. "Usté bien sabe que como digo una cosa, digo otra". Lo que pasa es que no fue suficiente, lo de los "testimonios" estaba dando muy buen resultado, pero se podía más, se podía incluso ir más allá de la tempestad creada, crear ¡eso es! Un huracán con todo y ojo. Un programa que se trasmitiría los domingos con todas las pretensiones del reportaje más serio, de tal manera que Gay Talase, Truman Capote, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis y Oriana Falacci decidieran, al fin, arrodillarse ante semejantes maestros y quemaran sus obras para aprender, desde cero, cómo se deja a un lado una investigación exhaustiva para demostrar que hubo infanticidio en Brasil, simplemente porque una cámara de televisión grabó a la presentadora del programa a la orilla de un río en las afueras del Distrito Federal mientras narraba a través de un micrófono con la insignia multicolor, "en vivo y en directo", cómo aventaron una maleta que adentro tenía un cadáver. Música de fondo entre melancólica y tétrica, imágenes de una bebé preciosa, lágrimas provocadas por la polución de la ciudad.

La otra, la ofendida, la que interpuso la demanda, oriunda de la ciudad a la que Gloria fuera extraditada el 22 de diciembre de 2002 en un avión privado y con todos sus derechos como ciudadana mexicana y ser humano vulnerados, de un día para otro (bueno, de diciembre a mayo) de repente se declaró loca, convocó a una rueda de prensa de carácter urgente en la que micrófonos rojos y verdes con la misma insignia multicolor primaban ante los de las demás cadenas televisivas y radiales. Primero, la ilustre muchacha declaró para todos los canales del mundo: Son unas finísimas personas –refiriéndose a Gloria Trevi y Sergio Andrade-. Yo no estaba secuestrada, estaba trabajando y estudiando, aprendiendo con ellos (le faltó decir que vivía como reina a costillas de la finísima Gloria). No se me olvida; era 17 de diciembre de 1999 y llegó a la Ciudad de México acompañada por Marlene Calderón, quien de inmediato fuera apresada y puesta en mano de las autoridades del Estado norteño que viera nacer a ese prodigio del piano, a esa señorita pulcra, impoluta y virginal. Su pelo era de color natural, si acaso tenía algunas iluminaciones. Para mayo apareció rubia, "radiante", "preciosa" y traumatizada, muy traumatizada, con una Biblia en la mano declarando que en ese libro decía que la verdad la haría libre y que por eso iba a revelar que, a pesar de tener permiso notarial firmado por sus padres para recibir una cantidad mensual de dos mil dólares y estar al lado de Sergio Andrade para aprender piano, viajar por el mundo entero a expensas de lo que Gloria ganaba, etc., efectivamente había sido violada, ultrajada, secuestrada, corrompida y abusada por ellos dos y María Raquenel Portillo. Yo sí la noté muy corrompida y también se le notaba que le habían lavado el cerebro, como ella misma lo dijo. Aparte de tener su cara cargada de maquillaje, se notaba que le habían hecho un peeling y un estilista le "mejoró" el pelo. Su tono de voz había cambiado, así como sus expresiones. Las declaraciones, más salidas de un libreto que del alma pura y ultrajada, durante el día las transmitieron unas seis o siete veces, anunciándolo como noticia de última hora, recalcando la importancia de las palabras de la ahora adulta, la otrora infante (acababa de cumplir sus dieciocho años) para la agenda política, económica, legislativa y constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. En la tarde, por supuesto, aparecieron en ese maravilloso programa vespertino, con declaraciones de la niña EN EXCLUSIVA, en vivo para toda América, "quien está con nosotros vía telefónica y con nuestra corresponsal en…" en donde dio las declaraciones. Declaraciones que, por demás, no han dejado de transmitir después de siete años.

De repente, por esos mismos días, una de las "coristas", la principal accionista de la compañía Conexiones Americanas, empresa que contrataba a las personas que trabajaban para Gloria y en la cual estaba invertido todo el capital ganado en conciertos, programas, palenques, discos, revistas y demás fortuna amasada por la Trevi durante años, también decidió declararse loca. Lo de aclarar que estaba loca no era necesario, pues sabiendo cómo era ese infierno dantesco que describió para que la sacaran de la cárcel por arte de magia, convenció a su papá, un psicólogo de Puebla, para que dejara ir a sus otras dos hermanas a vivir y viajar por toda América y Europa con esos demonios atroces. Aun sabiendo cómo eran las cosas con Andrade, calló y permitió que ellas tuvieran su cosa con él. Que no quedó en cosa porque de hecho cada una tuvo premio de bonificación: Milton, hijo de la una, Valentina, hija de la otra, Andrade padre de ambos.

Curioso fue también que coincidieran esos ataques de locura con el lanzamiento del libro de la ofendida pianista -más ultrajada que consagrada según lo escrito y descrito en ese Best Seller, obra magna de la literatura universal, publicado por la misma casa editorial que editó el que escribió Rubén Aviña… perdón, Aline Hernández.

Televisa, por su parte y por supuesto, tampoco podía quedarse atrás. El nombre Gloria conjugado con Trevi daba más niveles de audiencia que cualquier otro programa o noticia. Ellos fueron un poco más corteses, por llamarlo de algún modo. No le pusieron ojo a huracanes ni oídos a tempestades sino que tomaron el nombre de una de las canciones más exitosas de Gloria, El recuento de los daños, para sacar una serie mucho más rica en imágenes, pero igual de sucia en contenido temático a la otra. En esa, además, muchos prestigiosos presentadores y artistas de repente se acordaron que tenían memoria y empezaron a narrar sus vivencias con el llamado Clan. Por ejemplo, uno decía: ay, yo me acuerdo que Gloria olía mal. Otro salía con una cosa todavía más aportante para esclarecer el asunto de la corrupción de menores y la violación equiparada: "Gloria, antes de subirse al escenario, era callada". Otro, para confirmar aquello del secuestro, juraba por su madrecita santa que Sergio Andrade era un excelente músico, un gran productor, muy exigente, pero muy mujeriego. De verdad que me quedó más que clara la participación de Gloria en el asunto de las violaciones cuando un conductor de Telehit dijo que Ella siempre le había caído mal.

¿Cree que estoy bromeando? Cuando yo me ponía a defender a Gloria, me decían: ¿es que acaso no ves la tele? Yo sí la veía, la sigo viendo. También leo los diarios de todo el orbe. Y al respecto, lo que sí puedo decir es que en toda la historia de la televisión en América Latina con su efecto totémico, nunca se han gastado tantas horas, días, meses y años al aire como en tema. En cuanto a los medios impresos y escritos, sobre una figura pública aún viva, no he visto que se escriban tantos libros, columnas de opinión (y no sólo de la sección de entretenimiento y farándula), editoriales, titulares, primeras páginas y secciones fotográficas con respecto al escándalo que envolvió a Gloria.

El 21 de septiembre de 2004, Televisa le dedicó ocho horas al cubrimiento de la liberación de Gloria. Ocho horas en su canal más importante, El Canal de las Estrellas. Durante esa semana y los meses que siguieron no se habló de otra cosa en cadenas como Telemundo, Univisión, la que le compite a Televisa. Periodistas de todas las categorías tuvieron la exclusiva, a excepción de aquellos que trabajan para la que inició con el vil negocito de mancillar su nombre.

No obstante, el 8 de marzo de 2007 el Estado de Chihuahua confirmó la sentencia absolutoria para Gloria de los Ángeles Treviño Ruiz y de ello me enteré porque soy su fiel seguidora y estoy inscrita a un programa que se llama Alertas Google, en el cual me envían todo tipo de noticias que contengan su nombre. ¿Y sabe cuántas notas me llegaron? Diez.


Nota aclaratoria: Esto se publicó exactamente hace un año en una página de Gloria Trevi. Por cosas de la vida en las que quizá ahondaré en otro momento, la amistad que me unía a la persona que me pidió escribir esto se deshizo, por capricho mío se quitó de ahí y cuando quise rectificar fue demasiado tarde. Por tanto, siendo algo de mi creación, se me hace justo publicarlo en mi blog, conmemorando este día tan especial para todos los fans de Gloria y empezando una nueva etapa. Por demás está decir que muchos nombres se omitieron, pero espero que por la descripción, quienes me leen, sepan a quiénes me refiero.

martes, 9 de septiembre de 2008

Sobre lo que sucedió el domingo...

Ja, yo no tengo ya cabida en el mundo de la Trevi, pero la Trevi sí tiene cabida en el mundo mío, así que hago una réplica exacta y le doy copy-paste a lo que escribí hace unos instantes en mi Facebook, porque vamos, no puedo admitir a todo el mundo allí pero soy tan mamona que sí quiero que todo el mundo me lea por aquí:


La Cadena Televisa, el emporio mexicano con más tradición y vigencia de todos los tiempos (sí, inclusive más que el PRI porque al menos Televisa tiene todavía poder, y mucho) empezó hace dos domingos un nuevo Reality Show en la categoría de caridad y convocatoria de lástima ciudadana, Sangre de mi sangre, en el cual participan familias mexicanas con desgracias tan dignas que sólo pueden ser exhibidas en televisión nacional, horario triple A, los domingos en la noche, ni más ni menos en el espacio que llegaran a tener programas de la categoría de "Siempre en Domingo", ni más ni menos, pues ya se sabe que sus telenovelas, comparadas con el dramatismo y la miseria que se muestra en este nuevo programa de "realidad", ya no logran ni la misma audiencia, ni tampoco el interés que despertaban antaño.
Siempre fui seguidora de las telenovelas de Televisa, nunca he estado en contra de ellas ni me parecen tan ridículas como las quieren pintar. En los últimos años, sin embargo, salvo el éxito que tuvo y sigue teniendo el grupo RBD, el cual surge de la telenovela Rebelde, dirigida por el siempre exitoso Pedro Demián, la empresa de los Azcárraga ha demostrado no ser capaz de tener público cautivo con creatividad, calidad, buenos actores, irrecuperables productores (Ernesto Alonso, por ejemplo) y artistas comprometidos realmente con sus carreras, no con su popularidad.
Así, incluida la telenovela Rebelde, durante los últimos siete años, se vieron en la muy penosa necesidad de empezar a copiar telenovelas de otros países, programas con formatos idénticos a los norteamericanos y europeos, con el toque mexicano distintivo pero no distinto de la basura creada en otras lenguas y lugares del mundo.
Del poder que tiene no voy a renegar, como tampoco de los programitas de chismes, ni de los "talk shows" puestos en manos de Laura León para superar con creces el reconocidísimo y muy jocoso de Laura Bozo, en Perú, pues a mí siempre me causan gracia y de lo que disfruto pocas veces reniego. Además, si Televisa tiene poder, tanto como para poner presidentes de la nación y destruir carreras o construirlas, ese ya dejó de ser un problema mío que en todo caso nunca pretendí resolver.
En cierto modo me merecen un dejo de respeto, aun con sus programas matutinos, vespertinos, nocturnos, diurnos y de todas las horas ya insufribles que contiene un día.
Lo que a mí realmente me parece caótico y digno de repudio es el programa del que hablé en un principio. Yo sí entiendo por qué la gente (tanto espectadores como concursantes y artistas de intenciones filantrópicas) se presta para ser partícipe de la miseria; también entiendo que el ocio está consagrado dentro de casi todas las cartas políticas de nuestros estados modernistas y a la vez papistas, pero me es inconcebible que aún se hable de los espectáculos romanos con tanta indignación, asco y asombro, de las cacerías de brujas en la Edad Media, inclusive del maltrato hacia los animales en las corridas de toros, cuando toda la sociedad en pleno cree que por comprometerse a ser benefactora de ella viendo programas de ese carácter y, lo que es peor, participando con sus mensajes y sus llamadas para defender causas o sueños tan dignos como los propios, pues tragedias hay en todos los hogares y familias, tal vez no tan dramatizados como los de Sangre de mi sangre, pero, al fin y al cabo, más propios y menos vulgares.
He visto, tanto en el Facebook como en el Metroflog y foros de la única artista que participa en el programa y me ha merecido en la vida admiración, propuestas de comprar tarjetas de celular que alcanzan un monto de 50 dólares para salvar, más que el sueño de la familia Arredondo, la dignidad tantas veces vapuleada de Gloria Trevi. Que envíes la palabra Gloria a tal número para que la D'Alessio se trague sus palabras, que compra tarjetas de 500 pesos para que te den el doble y puedas enviar mensajes toda la semana, que deja de comprarle la leche a tus hijos para que la Lupita ya se calle su pinche hocico, y claro, yo que fui fan y conozco la visceralidad con la que actuamos, no dudo que muchos dejen de hacer y comer por salvar a Gloria.
Pero de eso tampoco me estoy quejando, o puede que sí, porque la idea del programa es tan noble como perversa, y a un fan muy poquito le importa la precariedad económica propia y de los involucrados en el show con tal de salvarle la dignidad a su artista, y son poquísimos los ciudadanos con conciencia y razón como para sopesar la situación que se presentó esta semana y actuar de manera adecuada, que, siendo tan conscientes y racionales, entre otras cosas, no gastarían un sólo centavo para sacar de la miseria a personas que se prestaron a ser más miserables mostrando sus heridas o lamentables situaciones ante el público latinoamericano y darle audiencia a una empresa que ayuda mucho a que su problema sea más y más complicado. Por supuesto que no me refiero a la herida de Amadita, esa que mostraron el domingo, ni tampoco a su problema dermatológico. Me refiero a la comercialización de sus angustias y a la prostitución de sus anhelos, porque es que a mí no me cabe en la cabeza cómo demonios puede llegar un sujeto a perder todo tipo de pudor y de decencia y llegar al punto de exponer cada ocho días su desgracia de manera pública, dejándola a la suerte y al parecer de miles o millones de personas que los ven para no perder el tiempo de sus domingos y gastárselo en algo distinto a mirarse el ombligo.
No conformes con todo ello, entregan estas causas a artistas de renombre, muchos de ellos necesitados de ser nombrados porque últimamente no figuran, cuando no es que sin necesitarlo van y abanderan una de tantas creyendo que tienen la misma vitalidad de hace unos quince o veinte años, atendiendo con toda mediocridad las personales, atentando en contra de sus voces y actuaciones en sus carreras para que igual cometan los mismos errores cada domingo y defrauden con creces a desgraciados y admiradores.
Eso por un lado, porque todavía me falta el de los jueces y vuelvo a lo mismo: ¿cómo es posible que después de someterse a la presión de presentarse con sus problemas a bailar y cantar junto a un artista famoso cada semana, pongan en manos de ególatras amargados la salvación de sus penas y desdichas? Y he aquí la gran tragedia, pues ni los jueces cumplen con las características y aptitudes necesarias para serlo, ni los concursantes con la capacidad suficiente para estar a la "altura" de sus criterios, y fue entonces cuando una señora conocida como Lupita D'Alessio, cantante, juez y parte, pues su hijo apadrina una de las penurias que a mi juicio es quizá la más merecedora de la caridad comunitaria del televidente, se fue lanza en ristre en contra del "performance" que hiciera Gloria Trevi. ¿Por qué no cantas nunca segundas voces?, la increpó. A mí no se te ocurra decirme que canto con gritos, yo sí canto e interpreto, y con esa actitud no vas a conseguir que cante alguna de tus canciones... No, no me respondas, tienes un 4". Ay, pero Gloria le contestó, con tan mala suerte que el peso de las palabras de Gloria, ya acostumbrada a ataques más feroces y preguntas más suspicaces, dejaron a la pobre Leona Dormida más histérica de lo que ya estaba después de ver una entrevista en la cual la Trevi, en tono de burla inocente, le contó a Adal Ramones, conductor del programa, que cómo era posible que en el episodio anterior la hubiese criticado por gritar en su interpretación, pues era "como un burro hablando de orejas". He ahí que la burra que habló de orejas, la Leona que desde el comienzo del programa dio innumerables muestras de una menopausia que la está afectando psicológicamente, perjudicó más a las pobres queretanas ayudadas por su hijo, quienes, a mi juicio, son merecedoras absolutas de la caridad colectiva y la lástima comunitaria para ganarse no sé qué premio y convirtió el maldito programa en ver cómo los fans de Gloria Trevi, también muy acostumbrados a darse enteritos para que a ella no le pase jamás lo que le pasó de nuevo, en una contienda de artistas o hijos de estos, en todo menos en lo que dice la misión y la visión con que fuera concebido el programa (sí, cómo no), y ahora todos vamos a estar atentos y dispuestos a desagraviar a Gloria, no nos mintamos, quien actuó pésimamente tanto en baile como en canto y se salvó al verse atacada por una señora amargada a la que acusan de nepotismo porque Ernesto es un hijo de su desquiciada madre.
¿Y los desgraciados? Pues no sé, Dios sabrá compensarlos cuando los meta al reino de los cielos por el hueco ese de la aguja.