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lunes, 7 de septiembre de 2009

Del Internet y otros dominios

Aquí regresa, para todos, esta sección del blog. Espero que la sigan disfrutando porque se actualizará constantemente


La última vez que lo vi personalmente me metió la lengua en la boca. Sentí como si un pez, de esos que se crían en lagos de tierra fría, me hubiese violado por la vía oral. Frío, resbaloso, un tanto apestoso y bastante baboso, su pez -su lengua, se metió con la mía.
En esa visita relámpago a Monterrey, tan corta pero tan relevante, supe que el tipo no era del mío. Bajito, canoso, pésimamente vestido y casi albino. Feo no era, por supuesto, al menos no dentro de los cánones de belleza masculina que se maneja dentro de la comunidad gay austera de México. Digamos, pues, que es un "encantajotas", término que acaba de ocurrírseme para que luego no me vengan con alegatos y peroratas, porque si bien la belleza y el bien son relativos a nuestros tiempos, también es cierto que la manera de apreciarla de polo a polo, de sexo a sexo y de país a país es muy distinta; tanto, pero tanto, que allá el señor, combinando amarillo con bluyines una camisa verde, un saco azul, medias moradas y un bucito o suéter o lo que en México llaman sudadera y acá chompa rojo y gris, se les para en una esquina y les parece tan "papito" como a una colombiana (o colombiano) le parece el Gato Baptista o Miguel Bosé. Bien dicen que en tierra de ciegos el tuerto es rey y yo, con dos ojos, no le encontraba gracia alguna al sujeto este que, aunque mide más o menos un metro con setenta centímetros, aparenta cincuenta y dos, se para como si se hubiera orinado antes de llegar al baño, tocándose el marco de sus gafas o acomodándose su cachucha (sí hombre, cachucha) amarilla con letrero rojo de alguna empresa de pinturas. Al verlo cara a cara tuve el recuerdo más doloroso y cruel de mi infancia, al Monito Hermoso, ahora Cusca, cuyo verdadero nombre es Santiago Vázquez, un muchachito insoportable que nos hizo la estancia infantil en la Urbanización Villaverde tan miserable como lo es este pobre diablo al que estoy intentando describir detalladamente, pero no, faltaba más, faltaba que hablara para que el encanto que nunca hubo se rompiera por completo y yo pensara: "Dios mío, qué hombre tan fotogénico". Miré al suelo... mejor ni describo sus zapatos.
Ya saliendo de allá en el bus rumbo a Guadalajara, la sola idea de reencontrarme con él en León me provocaba lo que nunca le dije a nadie que sentí: regresar a Colombia. Ahora que lo pienso y que lo escribo, entiendo por qué eso de utilizar máscaras de luchadores mexicanos y ocultar su verdadero nombre. Por supuesto, a uno le manda fotos que lo favorecen hasta el punto de decir que "no está ni feo", pero, de regreso a Medellín, para darle ánimos a mi ego, sí me digo: "no está ni tan horrendo"... ajá. Tan feo que es eso de meterse mentiras a uno mismo, ¿cierto?
De Cusca (cusca es la colilla que se desprende del cigarrillo, gris y negra, la que se echa en el cenicero) ya no resiento nada y lo último que supe es que le ha ido muy bien en su carrera. No lo veo hace diez años, cuando él tenía 15 y yo 16, pero este lapso ha sido muchísimo menos pesado sin la presencia diminuta del gusano de pollo que se creía dueño de los columpios nada más porque su cabellera era rubia y siempre fue un infatuado. Sin embargo, la ley del karma es muy jodida y no perdona, la vida me lo regresó recargado y empeorado, más cruel y acomplejado, no creyéndose dueño de los columpios pero sí de Gloria Trevi y sus dominios, con todo y la comunidad gay que ella arrastra por Internet, que eso no viene siendo lo malo, ¡no!, lo malo es que ya tenga casi 31 años y se comporte como Santiago a los siete, teniendo en cuenta que, además, Santiago no andaba ocultando nada, ni se escondía o metía mentiras para que la gente le tuviera lástima y se apiadara de él; sus mentiras consistían en haber visto leones en el patio de su casa o hablar inglés desde que estaba en el vientre materno, fantasías por demás hermosas en un niño de esa edad al que le daban vitaminas y aceite de hígado de bacalao a ver si crecía aunque fuera unos centímetros... ¡hijueputa! A bacalao me supo la lengua de este otro cuando sin permiso me la metió en la boca.
Después de eso, tal vez porque mi Dios me quiere o es muy grande, no lo volví a ver. Afortunadamente se escondió en pretextos y mi compasión, durante ese viaje, quedó guardada hasta hoy.


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Nótese que lo anterior son meras percepciones y recuerdos que en ningún momento intentan tener una validez científica formal o pretensión de ser una verdad absoluta. También que, aunque está escrito en primera persona, no se puede determinar (todavía) si esto es realidad o ficción, autobiografía o forma de perder el tiempo. De todos modos, Tim Burton, precisamente con un pez gigante y grotesco, aproxima realidades con ficciones hasta el punto de dejar una interrogante exponencial y honesta: ¿hasta qué punto un recuerdo puede atenuarse o acentuarse al grado de provocar en quien lo vive las quimeras más absurdas, los suspiros y sonrisas, las hipérboles y exacerbar la fantasía?
Puedo decir que en mi caso, cuando recurrí a hipérboles y me valí de palabras, no fue después, como en este momento, sino antes y durante las actuaciones. Y es que ahora, por más que intento desvanecer aquel recuerdo del peor sabor de boca que he tenido en la vida -no amargo, ni agrio, con sabor a bacalao o a un pez que ya describí, por más que me alejo e intento no tenerlo en mi memoria, el señor con mente de mula recién parida (que no me extrañaría que supiera más de partos en especies equinas y maternidad de gallinas que de lo que dice que ejercita) y alma de zorra herida, me busca como un fantasma obsesionado, queriendo saber de mi vida, obra y milagros, inventando chismes e imitando voces, al fin y al caba siendo tan él, más feo en el fondo que en la forma, sí, pero dándole una forma muy fea con su fondo a una vivencia de ¿qué? ¿dos o tres días? en los que curiosamente no fue relevante, sólo cuando me fui y ahora que estoy tan lejos en el espacio y en el tiempo, intenta aproximarse, mas no sé si sea mi mente la que insiste en recrearlo o el tipejo de los lentes recetados con su andar de lagartija sea el que no soporte la idea de que como hombre no es el ideal y por eso, con sus mañas, intente buscarme.
Me ha encontrado.
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Cabe en este punto señalar dos cosas. La primera, que la advertencia que está en el encabezado de este blog es bastante clara y yo, por fortuna, no necesito decirle a la gente que venga a leerme. Si por ventura se toparon con él y de repente hay identidades o patrones que a muchos pueda cuadrarles con determinados personajes o consigo mismos, con sus realidades, esa es mi intención mas no mi culpa. Ahora bien, reitero, yo no estoy aseverando nada en lo absoluto sobre nadie, simplemente son percepciones, recuerdos, formas de reacomodar la vida, mas nunca recurriendo a la calumnia o la mentira porque a mí nadie me puede demostrar que la boca no me supo a bacalao o que, eso no lo he dicho, sus labios se sentían como un par de camarones congelados, cauchudos, de esos que llevan en el congelador ya mucho tiempo y de repente sacan para meterlos en agua y descongelarlos un poco. En ningún momento he utilizado nombres, ni propios ni ajenos, ni tampoco he recurrido a sobrenombres por los cuales alguien pueda ser identificado.
Lo segundo es que esto no se llama "Del Internet y otros dominios" para hablar de lo que puede producir en alguien un ósculo violento y descarado; por tanto, a mis lectores y a los aludidos pido estén pendientes de esta nota, pues apenas estoy comenzando.
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Menos mal que el sujeto de marras ya se dio por aludido, ¡qué bien! Y es que, si ayer puse lo anterior debido a los reclamos de sus amigos, fue porque me tacharon de hiriente, ofensiva, destructiva... eso de destructiva para un fanático de Gloria Trevi es una ofensa tan profunda como violar el noveno mandamiento de los cristianos porque la señora a menudo dice (más bien decía) que "yo prefiero construir que destruir". Yo no. Ser el bueno del asunto es muy aburrido y no tiene gracia, prefiero fungir de villana y caer en la maldad que tienden a atribuirme a estar dentro de su mundito maniqueo, bifurcado, sin otras tonalidades, de sólo dos variables, tan plano como los números naturales y un plano cartesiano sin las coordenadas que van abajo y a la izquierda.
Redundé mucho, sí, pero es para que todos entiendan, porque son tan idiotas que asumen que todos somos iguales -razón por la que yo asumiré que todos son como aquel anónimo que creyó que al escribir algo aquí se publicaría automáticamente un mensaje con la dirección de una foto que publicó el señorito (otra vez de marras) en su Metroflog, y que, por supuesto, yo no voy a publicar en mi blog y mucho menos en este escrito, que aquí la que manda soy yo y libertad de expresión encontraban más en la Unión Soviética para irse en contra de Stalin que acá para venir a increparme. Así pues, querido anónimo, no se podrá dar eso de "miren cómo violaba a la puta, si luego, luego (ya sabemos que es mexicano) se ve lo contentita que estaba". Yo hablé de una incursión en mi boca que no me esperaba en particular, en un momento preciso, en un instante que describí al detalle. Lo intempestivo de eso, lo inoportuno, lo ya tantas veces señalado, me han hecho compararlo con una violación oral que al parecer fue lo que más le llamó la atención a quien la perpetuó. "¿Por qué no escribes que fue el Señorito de Marras para que sepan a quién creerle?" Carcajadas y más carcajadas. ¿Qué sentido tiene que yo diga quién fue si esto está desde el mes de noviembre, jamás mencioné a nadie e igual todos se indignaron como si hubiese puesto hasta el acta de nacimiento con su documento de identidad actual y su hoja de vida? Esa es la idea, amigo de Señorito de Marras. ¿Cuántas veces tendré que decir que esto no pretende tener un carácter científico ni demostrativo y que por tanto a mí no me tienen que creer más de lo que ya se han reído todos? Es decir, ya las verdaderas intenciones del texto fueron satisfechas, ¿para qué le quito su propósito haciendo lo contrario?
Ahora, habrán de saber que en los dominios de Gloria Trevi o que son de o en tributo a ella, la gente también intenta, pero nada más intenta, agredir o insultar al compararlo a uno con las supuestas víctimas de Gloria. Eso es de entenderse, no lo discuto, en gente que ha deificado a la pobre de una manera que ya los malos son quienes no la vemos perfecta, los demonios quienes la acusaron, Satanás una pobre boba que comenta chismes todos los días. Así, llega el amigo del Señorito de Marras con lengua de bacalao a decirme: "pinche Tefa, eres igual a las de la Cuesta y a la Yapor". Otra vez me suelto en risas, porque yo no dije de Sergio Andrade, ni tampoco estoy buscando lo que ellas al levantar falsos... entre otras cosas porque, si lo pienso bien, sería yo quien se degrada al develar con quién fui a dar, aunque no sea famoso el sujeto en cuestión, y en últimas, porque ya lo hice al describirlo en la primera parte. Además tengo demasiadas cosas de qué avergonzarme como para publicar una más en gráficas

viernes, 22 de mayo de 2009

Se me va la Gloria...

Debo confesarlo. Llevo meses intentando una reconciliación digamos que personal con Gloria, y por más que he querido, por más que hago el esfuerzo, no logro conseguirlo.
Llegué a Medellín el 20 de febrero de 2008, con un puñado de ilusiones muertas y un montón de sinsabores que no lograba comprender ni acomodar... había recorrido buena parte de México, pero México me recorrió a mí toda, como si fuera papel de lija bañado en un bálsamo suavizante, dejándome entre la piel y el alma experiencias que aún hoy, a más de un año de haber regresado, no puedo comprender, ni digerir, ni saber por qué, después de ese periplo de más o menos tres meses, nunca pude volver a ser la misma, ni siquiera en los aspectos que yo creía más sustanciales de mi ser, y entre ellos, el más importante hasta entonces: Gloria Trevi.
No, la verdad es que yo me fui aquel 28 de diciembre de 2007 siendo una y regresé sin la más remota idea de quién soy, al menos con respecto a este aspecto de mi vida, a ese sentimiento profundo que creía inmutable e inamovible, y es que, si bien esto no es nada nuevo, ahora que estaba en su foro oficial vi una pregunta que hubiera podido  responder en otros tiempos con grandilocuencia y claridad y que ahora se reduce a esto: ¿qué te motiva a ser fan de Gloria Trevi? ¡Nada! entonces ¿qué hago en sus foros y en sus páginas? Buscándole soluciones a este crucigrama con  el que regresé y del cual, a duras penas, tengo algunas letras sueltas que en lo absoluto me ayudan a terminar de resolverlo.
La cuestión es que yo quiero seguir siendo aquella fan de Gloria que se caracterizó por tantas cosas y fue respetada por sus posturas a veces intransigentes pero claras. Quisiera que lo que escribo cuando escribo sobre ella, como antes, emergiera del corazón y no saliera por inercia, como buscando aprobación de mis pares y no de mí misma, acaso esperando encontrarme en este laberinto de sentimientos confusos en el que el deseo de volver a ser y a sentir lo que alguna vez fue mi característica más notable. 
Aunque durante este último año lo haga con frecuencia, me siento rara cuando la cuestiono, cuando algo no me gusta, y cada vez es más fácil encontrar motivos para decepcionarme de ella, cosa que no me agrada, aunque no sea sano, aunque lo clínicamente correcto sea que yo haya encontrado su lado más humano e imperfecto, aunque a mi psiquiatra le parezca una maravilla, porque a mí, cuando de Gloria de los Ángeles Treviño se trataba, lo enfermo, de mi parte, era lo que me complacía de mí misma, y es lo que esperaría sentir ahora, contrario a tantos y tantos reproches, distinto a las razones que encuentro para desilusionarme de ella que, repito, cada vez son más. 
Yo creo que esa admiración tan fuerte y arraigada era precisamente lo que me motivaba a todo. Gloria se bastaba por sí misma y no era necesario encontrar un motivo (o varios) para admirarla porque, con el simple hecho de ser ella, se justificaba la razón para hacerlo, cuando ahora tengo que escudriñar y apelar dentro de sentimientos que ni siquiera tengo para poder aparentar que soy la Tefa de antes, la que no admitía un sólo reproche para su Gloria, la que de sólo oír su nombre saltaba de la emoción y su cara se iluminaba con una sonrisa. Y entonces, ahora que lo escribo, me doy cuenta del porqué de los fracasos en mis múltiples intentos de recuperar lo mucho que perdí en aquel viaje: es que ya no me nace nada de lo que digo, ya no siento pasión por lo que de ella escribo, ya no estoy convencida de ninguna de las palabras que voy tecleando por sus foros, y por más que yo sepa que ella siempre será parte de mi vida, una de las más importantes, si yo sigo sintiéndome como ahora, no podré seguir siendo parte de la suya... no me refiero a que alguna vez lo haya sido porque aunque bien sepa quién soy yo, o al menos mi nombre, jamás ha sido algo constitutivo para Gloria; más bien diré que, dentro de los fans, no podré ser la misma, y es que ya fue mucho el tiempo que fingí, por respeto a su recuerdo y al recuerdo de lo que fui, porque a pesar de todo, aunque de una manera muy distinta, la sigo queriendo, lo que no significa, sin embargo, que deba continuar diciendo lo que digo sin sentirlo y sólo por llevar la corriente, traicionándome a mí misma y hasta a la misma Gloria. 
Se me está yendo, y justo es que lo anuncie para que de mí no esperen nada, tal vez a modo de despedirme de sus foros y de responder la pregunta de qué es aquello que me motiva para ser fan de Gloria Trevi, porque, como dije, la respuesta se reduce a nada, y si tengo la compulsión de mantenerme en sus foros es por otras razones que desconozco.  






 

martes, 24 de marzo de 2009

El otro foro

No todo es tan malo dentro del mundo en el cual me desenvuelvo. Me refiero a este, en el cual paso, más o menos diariamente, unas 14 horas, diez de las cuales se las dedico a Gloria Trevi: leo sus noticias, voy a sus foros, miro videos, etc. Las otras se las dedico a mi ego, cuando reviso el Metroflog y veo las cosas que dicen sobre mis fotos. Bueno, otras tantas a gastar el tiempo que necesito para estudiar, las uso miserablemente en unos jueguitos de Facebook, donde también me entero de chismes y veo cómo yo me voy rezagando mientras que mis compañeros del colegio y la universidad ya se visten de saco y corbata, se han casado, andan por las calles del sector financiero con portafolios y maletines de cuero, son profesores en colegios de los que quise ser alumna; llevan, pues, una vida normal y ¿cómo decirlo? ¿cronológicamente lógica?. Yo no. Yo gasto mis horas en angustiarme, en pensar por qué ellos sí fueron capaces de terminar sus carreras a tiempo, en preocuparme por lo que voy a decir aquí y en qué tono, en cómo voy a hacer para encontrar una voz narrativa menos intimista para que a la hora de publicar físicamente, eso que se publique no vaya a parecer el diario de una muchacha que se frustra fácilmente con su entorno.

Pero, ya que menciono que no quisiera hacer de esto un diario mío, y volviendo a lo que dije en un principio, no todo en el mundo cibernético de la Trevi es tan malo como lo he pintado. Sin duda alguna su foro oficial cada día es peor y más segregado, lleno de contenido vacío y fatuo, con más y más personajes grotescos tanto en lo físico como en sus maneras de ser, todos ávidos de un protagonismo patético, yo no sé cuál con más capacidad de ser ridículo y mezquino. Pero eso se da porque se supone que ese foro lo lee Gloria (pobrecita) y ellos se sienten observados por su objeto de adoración y sujeto de intolerancias muy violentas. El sólo nombre de ella los lleva a cometer la escritura, como dice un buen amigo mío, y desgastan teclado y tiempo en hacer escritos "de corazón" que terminan, por decirlo así, siendo del intestino delgado para terminar en una ventisca maloliente y sin sentido. No obstante y para fortuna de los fans que estamos cansados de ese sitio, hay otro totalmente distinto, opuesto, muchísimo mejor: LiveTrevi.com Allí se exponen opiniones con claridad, y aunque a veces esta falte, el respeto siempre está presente. Los foros están divididos en secciones, ordenados por temáticas, diseñados para hablar en cada lugar de la cosa correspondiente y nadie abusa de hipérboles ni es histriónico o juega a ser el mártir de alguien a la hora de que otro se encuentre en desacuerdo con él. Es un lugar creado de fans para fans y por fans con el único objetivo de compartir material como canciones inéditas, videos, presentaciones, fotos, entrevistas, anécdotas y juegos. Apenas se relanzó el 16 de marzo y ya cuenta con un especial de lujo sobre su primer álbum "...Qué hago aquí?", en el cual participamos fans, colaboraron periodistas y se expuso la opinión de expertos, así como también están a disposición las diez canciones de ese primer álbum que lanzó a Gloria Trevi a la fama. De hecho, quien hizo la página, la hizo con el propósito de celebrar los 20 años de su carrera como solista y hasta el momento no ha dejado más que buenos sabores de boca e impresiones gratas. En los foros no hay peleas, no hay insultos, tampoco bandos, ni mucho menos sacrificios de usuarios que por peleas externas son expuestos en la palestra pública para que sean devorados por los buitres que, a falta de tener algo para aportarle al foro, mejor se dedican a lo que mejor saben hacer, que es ensañarse en contra del que todos se quieren ir.

Sé que las comparaciones son odiosas y por eso las hago. Si no lo fueran, simplemente le hubiera dedicado unos cuantos renglones a invitarlos a que vayan a http://www.livetrevi.com/, pero no, porque entonces no habría espinas, ni nadie se molestaría en leer esto con el mismo gusto que se lee todo aquello aborrecible. Además, sólo conociendo del mediocre y viciado ambiente del uno, se puede apreciar la afabilidad y buena vibra del otro. Y ojalá que quienes se mantienen en el oficial y se creen dueños de este tomen nota de lo que aquí digo para que entiendan que no por tener el teléfono del esposo de Gloria tienen un liderazgo en la opinión o le hacen un bien a la comunidad de fans cuando hacen expulsar a otro porque no alabaron sus flatulencias, y es que por muy conmovedora que sea la historia de un huérfano, no es necesariamente buena o agradable de leer y mucho menos fácil de elogiar... vaya, es que me sorprende mi capacidad de sufrimiento y masoquismo, llevo demasiado tiempo allí como para haber llegado a un hartazgo paciente y enfermo en el que, a pesar de todo, insisto en seguir, quizá porque quiero que la situación cambie por el bien de Gloria y de los fans en general.

domingo, 21 de septiembre de 2008

21 de septiembre






Cierto es que para sembrar un árbol hay que abonar el terreno. Ahora bien, si lo que se quiere es una cosecha, habría que determinar qué número de hectáreas, cuadras, o bien kilómetros cuadrados debo preparar con cautela para que mi cosecha tenga buenos frutos…ni qué decir de la utilidad de aquel material en proceso de descomposición o putrefacción.

Pues bueno, más o menos de eso intento hablar. No se ha equivocado usted de página, no. Esto no es un breve curso de agricultura, ni mucho menos. Lo que pasa es que cuando de casos y cosas mediáticas se trata, todo tipo de analogía, creo -o al menos de eso he podido darme cuenta a lo largo de estos casi diez años- puede llegar a ser válida.

Supongo que usted, como yo, tiene su televisor en su casa, y hace ya más de una década cuenta con un servicio de cable que le permite tener acceso a canales internacionales. ¡Qué bonito es todo esto de la globalización! Usted allá (quizá en el apartamento del lado, tal vez al otro lado del charco, allá en Europa) hoy puede enterarse, al mismo tiempo que yo, al mismo tiempo que miles de millones de personas de lo que posiblemente –y hago énfasis en lo de posiblemente- esté sucediendo en Irak, Kazajstán o a la vuelta de la esquina. Al otro día, en el periódico, quizá encuentre la noticia un poco más amplia, más sesgada…todo depende del diario al que esté inscrito o al que tenga acceso.

Aún no podría hablarle de este medio, el bendito Internet que nos vino a salvar de cuanto mal existe en el planeta, junto con las nuevas tecnologías y los sistemas sofisticados que todo pueden almacenarlo pero que aún nada pueden explicarlo, simple y sencillamente porque Gloria Trevi corrió con la suerte de que en el momento en el que se empezaba a abonar el terreno, no sólo con materia en estado de descomposición y putrefacción, sino también con cierto tipo de productos hidropónicos importados – porque es que el formato, quiero decir, la sustancia que bajo el pretexto de los tratados libre intercambio, digamos que bajo la vil excusa de la libertad de prensa, que es lo que nos interesa para el caso, fue el mismo que se utilizó para "cubrir" el triste y célebre caso del deceso de la Princesa Diana y encubrir o desdibujar otros acontecimientos de verdadero interés político, cultural y social a nivel internacional-. Otros tienden a compararlo con el caso del ex jugador de fútbol americano O J Simpson, mas creo que a partir del de la muerte de Lady Diana la nota roja empezó a ser una parte no sólo novedosa, sino tristemente esencial, dentro de las sociedades laicas y modernas actuales (al menos las que se dicen tales) y, por supuesto, dentro de las agendas noticiosas "serias".

América Latina no habría de quedarse atrás, ni más faltaba. Menos si se toma en cuenta que por estos lados la televisión, más que un fenómeno, marcó un acontecimiento. Y allá, en el extremo norte de la lengua española en el continente, por ese entonces, aún faltaba un país que necesitaba mostrarle al mundo que tenía una democracia, pues acababa, ni más ni menos, de firmar un tratado de libre comercio con los dos países que se ubican exactamente arriba de él desde el punto de vista geográfico. ¿Eso qué? El ALCA en este caso es lo que menos –eso creo y espero- importa.

¿Quiere que le diga qué andaba haciendo la Trevi en Brasil mientras el gobierno mexicano, de la manera más ridícula, teniendo en cuenta la peligrosidad de los criminales colombianos, brasileños y bolivianos que refugiaba y refugia le pidió ayuda a la Interpol para que aclarara –hasta ese entonces- por qué el hijo de un par de pelafustanes había sido deportado desde España por descuido de sus padres? A menudo se me cuestiona: "pero si era inocente, ¿para qué ese ente policivo habría de buscarla por mar y tierra?" La misma pregunta me hago yo. Hasta hace muy poco la justicia colombiana requería del testimonio de Rafael Noguera, ex director del DAS, sindicado de haber cooperado con grupos narcotraficantes de autodefensas. Al respecto dijo el señor que se encontraba en España y que no tenía un solo centavo para regresar a dar sus declaraciones al país. ¿Y la Interpol? ¿No se supone que el mundo entero está en una guerra o lucha contra el terrorismo?

Hasta ese momento, es decir, hasta mediados 1999, Gloria de los Ángeles Treviño sólo había sido sindicada por parte de los medios –de cuanto medio- de comunicación existía en su país, de pertenecer o liderar una secta satánica, propiciar encuentros amorosos entre Sergio Andrade con su entonces esposa Aline Hernández y de haberse quitado dos años de edad. Ah sí, y de haber dicho en una canción, al principio y muy rápido odagitsac, lametsicihol (son anagramas, así que favor leer al revés) y recedebosebedoseop.

Se había publicado un libro que prologó la conductora de un programa vespertino que, desde que Gloria no quiso firmar contrato de exclusividad con una televisora que recién estaba inaugurada, esa que desde su fundación juró no cometer los mismos errores de la vetusta competencia (de hecho lo cumplió, hizo cosas peores), desde 1997 hasta hoy, 5 de febrero de 2007, todos los días a las seis de la tarde, se ha dedicado de manera mediática y alevosa de enlodar su nombre sin ningún tipo de pruebas. A ese libro, entonces, se le sumaban los programas vespertinos de una hora ya mencionados; el terreno estaba arado, sólo era cuestión de envenenarlo…digo, de abonarlo.

Allá mataron a un conductor de televisión que, de casualidad, acababa de firmar contrato con ellos. "Ay, pero no, esto en nada se parece a lo de la Princesa de Gales, necesitamos algo más espetacular, lo del Chupacabras no nos funcionó, ¿qué le hacemos, comadre? Al Sol va a estar difícil incriminarlo, del Divo de Juárez no hay mucho por decir, lo de las muertas de esa ciudá no es muy conveniente mencionarlo, y en realidá no es cosa que pueda indignarla usté, la que está en el lavadero y le puede dar rienda suelta a su imaginación aumentándole de su propia cosecha al asunto mientras friega la ropa con rabia porque se acordó de lo que le hizo el marido anoche, como a usté, señora de la alta sociedá que tiene hijas y bien puede expiar tanto sus errores como los de ellas con lo que le vamos a decir.

Yo sí sé de un tema, disculpe la hipocresía, porque trabajé con la competencia por mucho tiempo y además estuve en la intimidá con quien maneja artísticamente a la que fuera un fenómeno social y nos hizo un desplante porque no quiso lavar dinero en Las Islas Caimán a cambio de una suicida etsclusividá, orden del Patroncito, quien, entre otras cosas, tiene primitos en la cárcel que son hermanos de ex presidentes… y si bien doña Trevi, mi ex muñequita, no tiene rabo de paja o cola que le pisen, Sergio Andrade "se las gasta", ¡Ja! Y de qué modo. A mí me consta, me ha constado por años, las cosas que mi amante menguante nos hace a las mujeres, tan deliciosas como fatales, por el despecho que me queda de ya no tenerlo en mi cama y aprovechando las órdenes del patrón, lo que vamos a hacer de Gloria Trevi no tendrá nunca jamás parangón".

A partir de esa decisión funesta y mefistofélica de cambiar audiencia nunca antes obtenida para poner en riesgo la credibilidad, sin mencionar la honra, el buen nombre, la imagen y la carrera de una persona, en ese mismo canal (sume seis, que es la hora en que lo transmiten, más siete, que son los días de la semana, y obtendrá como resultado la frecuencia) la Chimoltrufia, o muchas versiones de ella (cuatro exactamente) empezaron a aparecer cada día. "Usté bien sabe que como digo una cosa, digo otra". Lo que pasa es que no fue suficiente, lo de los "testimonios" estaba dando muy buen resultado, pero se podía más, se podía incluso ir más allá de la tempestad creada, crear ¡eso es! Un huracán con todo y ojo. Un programa que se trasmitiría los domingos con todas las pretensiones del reportaje más serio, de tal manera que Gay Talase, Truman Capote, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis y Oriana Falacci decidieran, al fin, arrodillarse ante semejantes maestros y quemaran sus obras para aprender, desde cero, cómo se deja a un lado una investigación exhaustiva para demostrar que hubo infanticidio en Brasil, simplemente porque una cámara de televisión grabó a la presentadora del programa a la orilla de un río en las afueras del Distrito Federal mientras narraba a través de un micrófono con la insignia multicolor, "en vivo y en directo", cómo aventaron una maleta que adentro tenía un cadáver. Música de fondo entre melancólica y tétrica, imágenes de una bebé preciosa, lágrimas provocadas por la polución de la ciudad.

La otra, la ofendida, la que interpuso la demanda, oriunda de la ciudad a la que Gloria fuera extraditada el 22 de diciembre de 2002 en un avión privado y con todos sus derechos como ciudadana mexicana y ser humano vulnerados, de un día para otro (bueno, de diciembre a mayo) de repente se declaró loca, convocó a una rueda de prensa de carácter urgente en la que micrófonos rojos y verdes con la misma insignia multicolor primaban ante los de las demás cadenas televisivas y radiales. Primero, la ilustre muchacha declaró para todos los canales del mundo: Son unas finísimas personas –refiriéndose a Gloria Trevi y Sergio Andrade-. Yo no estaba secuestrada, estaba trabajando y estudiando, aprendiendo con ellos (le faltó decir que vivía como reina a costillas de la finísima Gloria). No se me olvida; era 17 de diciembre de 1999 y llegó a la Ciudad de México acompañada por Marlene Calderón, quien de inmediato fuera apresada y puesta en mano de las autoridades del Estado norteño que viera nacer a ese prodigio del piano, a esa señorita pulcra, impoluta y virginal. Su pelo era de color natural, si acaso tenía algunas iluminaciones. Para mayo apareció rubia, "radiante", "preciosa" y traumatizada, muy traumatizada, con una Biblia en la mano declarando que en ese libro decía que la verdad la haría libre y que por eso iba a revelar que, a pesar de tener permiso notarial firmado por sus padres para recibir una cantidad mensual de dos mil dólares y estar al lado de Sergio Andrade para aprender piano, viajar por el mundo entero a expensas de lo que Gloria ganaba, etc., efectivamente había sido violada, ultrajada, secuestrada, corrompida y abusada por ellos dos y María Raquenel Portillo. Yo sí la noté muy corrompida y también se le notaba que le habían lavado el cerebro, como ella misma lo dijo. Aparte de tener su cara cargada de maquillaje, se notaba que le habían hecho un peeling y un estilista le "mejoró" el pelo. Su tono de voz había cambiado, así como sus expresiones. Las declaraciones, más salidas de un libreto que del alma pura y ultrajada, durante el día las transmitieron unas seis o siete veces, anunciándolo como noticia de última hora, recalcando la importancia de las palabras de la ahora adulta, la otrora infante (acababa de cumplir sus dieciocho años) para la agenda política, económica, legislativa y constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. En la tarde, por supuesto, aparecieron en ese maravilloso programa vespertino, con declaraciones de la niña EN EXCLUSIVA, en vivo para toda América, "quien está con nosotros vía telefónica y con nuestra corresponsal en…" en donde dio las declaraciones. Declaraciones que, por demás, no han dejado de transmitir después de siete años.

De repente, por esos mismos días, una de las "coristas", la principal accionista de la compañía Conexiones Americanas, empresa que contrataba a las personas que trabajaban para Gloria y en la cual estaba invertido todo el capital ganado en conciertos, programas, palenques, discos, revistas y demás fortuna amasada por la Trevi durante años, también decidió declararse loca. Lo de aclarar que estaba loca no era necesario, pues sabiendo cómo era ese infierno dantesco que describió para que la sacaran de la cárcel por arte de magia, convenció a su papá, un psicólogo de Puebla, para que dejara ir a sus otras dos hermanas a vivir y viajar por toda América y Europa con esos demonios atroces. Aun sabiendo cómo eran las cosas con Andrade, calló y permitió que ellas tuvieran su cosa con él. Que no quedó en cosa porque de hecho cada una tuvo premio de bonificación: Milton, hijo de la una, Valentina, hija de la otra, Andrade padre de ambos.

Curioso fue también que coincidieran esos ataques de locura con el lanzamiento del libro de la ofendida pianista -más ultrajada que consagrada según lo escrito y descrito en ese Best Seller, obra magna de la literatura universal, publicado por la misma casa editorial que editó el que escribió Rubén Aviña… perdón, Aline Hernández.

Televisa, por su parte y por supuesto, tampoco podía quedarse atrás. El nombre Gloria conjugado con Trevi daba más niveles de audiencia que cualquier otro programa o noticia. Ellos fueron un poco más corteses, por llamarlo de algún modo. No le pusieron ojo a huracanes ni oídos a tempestades sino que tomaron el nombre de una de las canciones más exitosas de Gloria, El recuento de los daños, para sacar una serie mucho más rica en imágenes, pero igual de sucia en contenido temático a la otra. En esa, además, muchos prestigiosos presentadores y artistas de repente se acordaron que tenían memoria y empezaron a narrar sus vivencias con el llamado Clan. Por ejemplo, uno decía: ay, yo me acuerdo que Gloria olía mal. Otro salía con una cosa todavía más aportante para esclarecer el asunto de la corrupción de menores y la violación equiparada: "Gloria, antes de subirse al escenario, era callada". Otro, para confirmar aquello del secuestro, juraba por su madrecita santa que Sergio Andrade era un excelente músico, un gran productor, muy exigente, pero muy mujeriego. De verdad que me quedó más que clara la participación de Gloria en el asunto de las violaciones cuando un conductor de Telehit dijo que Ella siempre le había caído mal.

¿Cree que estoy bromeando? Cuando yo me ponía a defender a Gloria, me decían: ¿es que acaso no ves la tele? Yo sí la veía, la sigo viendo. También leo los diarios de todo el orbe. Y al respecto, lo que sí puedo decir es que en toda la historia de la televisión en América Latina con su efecto totémico, nunca se han gastado tantas horas, días, meses y años al aire como en tema. En cuanto a los medios impresos y escritos, sobre una figura pública aún viva, no he visto que se escriban tantos libros, columnas de opinión (y no sólo de la sección de entretenimiento y farándula), editoriales, titulares, primeras páginas y secciones fotográficas con respecto al escándalo que envolvió a Gloria.

El 21 de septiembre de 2004, Televisa le dedicó ocho horas al cubrimiento de la liberación de Gloria. Ocho horas en su canal más importante, El Canal de las Estrellas. Durante esa semana y los meses que siguieron no se habló de otra cosa en cadenas como Telemundo, Univisión, la que le compite a Televisa. Periodistas de todas las categorías tuvieron la exclusiva, a excepción de aquellos que trabajan para la que inició con el vil negocito de mancillar su nombre.

No obstante, el 8 de marzo de 2007 el Estado de Chihuahua confirmó la sentencia absolutoria para Gloria de los Ángeles Treviño Ruiz y de ello me enteré porque soy su fiel seguidora y estoy inscrita a un programa que se llama Alertas Google, en el cual me envían todo tipo de noticias que contengan su nombre. ¿Y sabe cuántas notas me llegaron? Diez.


Nota aclaratoria: Esto se publicó exactamente hace un año en una página de Gloria Trevi. Por cosas de la vida en las que quizá ahondaré en otro momento, la amistad que me unía a la persona que me pidió escribir esto se deshizo, por capricho mío se quitó de ahí y cuando quise rectificar fue demasiado tarde. Por tanto, siendo algo de mi creación, se me hace justo publicarlo en mi blog, conmemorando este día tan especial para todos los fans de Gloria y empezando una nueva etapa. Por demás está decir que muchos nombres se omitieron, pero espero que por la descripción, quienes me leen, sepan a quiénes me refiero.

martes, 9 de septiembre de 2008

Sobre lo que sucedió el domingo...

Ja, yo no tengo ya cabida en el mundo de la Trevi, pero la Trevi sí tiene cabida en el mundo mío, así que hago una réplica exacta y le doy copy-paste a lo que escribí hace unos instantes en mi Facebook, porque vamos, no puedo admitir a todo el mundo allí pero soy tan mamona que sí quiero que todo el mundo me lea por aquí:


La Cadena Televisa, el emporio mexicano con más tradición y vigencia de todos los tiempos (sí, inclusive más que el PRI porque al menos Televisa tiene todavía poder, y mucho) empezó hace dos domingos un nuevo Reality Show en la categoría de caridad y convocatoria de lástima ciudadana, Sangre de mi sangre, en el cual participan familias mexicanas con desgracias tan dignas que sólo pueden ser exhibidas en televisión nacional, horario triple A, los domingos en la noche, ni más ni menos en el espacio que llegaran a tener programas de la categoría de "Siempre en Domingo", ni más ni menos, pues ya se sabe que sus telenovelas, comparadas con el dramatismo y la miseria que se muestra en este nuevo programa de "realidad", ya no logran ni la misma audiencia, ni tampoco el interés que despertaban antaño.
Siempre fui seguidora de las telenovelas de Televisa, nunca he estado en contra de ellas ni me parecen tan ridículas como las quieren pintar. En los últimos años, sin embargo, salvo el éxito que tuvo y sigue teniendo el grupo RBD, el cual surge de la telenovela Rebelde, dirigida por el siempre exitoso Pedro Demián, la empresa de los Azcárraga ha demostrado no ser capaz de tener público cautivo con creatividad, calidad, buenos actores, irrecuperables productores (Ernesto Alonso, por ejemplo) y artistas comprometidos realmente con sus carreras, no con su popularidad.
Así, incluida la telenovela Rebelde, durante los últimos siete años, se vieron en la muy penosa necesidad de empezar a copiar telenovelas de otros países, programas con formatos idénticos a los norteamericanos y europeos, con el toque mexicano distintivo pero no distinto de la basura creada en otras lenguas y lugares del mundo.
Del poder que tiene no voy a renegar, como tampoco de los programitas de chismes, ni de los "talk shows" puestos en manos de Laura León para superar con creces el reconocidísimo y muy jocoso de Laura Bozo, en Perú, pues a mí siempre me causan gracia y de lo que disfruto pocas veces reniego. Además, si Televisa tiene poder, tanto como para poner presidentes de la nación y destruir carreras o construirlas, ese ya dejó de ser un problema mío que en todo caso nunca pretendí resolver.
En cierto modo me merecen un dejo de respeto, aun con sus programas matutinos, vespertinos, nocturnos, diurnos y de todas las horas ya insufribles que contiene un día.
Lo que a mí realmente me parece caótico y digno de repudio es el programa del que hablé en un principio. Yo sí entiendo por qué la gente (tanto espectadores como concursantes y artistas de intenciones filantrópicas) se presta para ser partícipe de la miseria; también entiendo que el ocio está consagrado dentro de casi todas las cartas políticas de nuestros estados modernistas y a la vez papistas, pero me es inconcebible que aún se hable de los espectáculos romanos con tanta indignación, asco y asombro, de las cacerías de brujas en la Edad Media, inclusive del maltrato hacia los animales en las corridas de toros, cuando toda la sociedad en pleno cree que por comprometerse a ser benefactora de ella viendo programas de ese carácter y, lo que es peor, participando con sus mensajes y sus llamadas para defender causas o sueños tan dignos como los propios, pues tragedias hay en todos los hogares y familias, tal vez no tan dramatizados como los de Sangre de mi sangre, pero, al fin y al cabo, más propios y menos vulgares.
He visto, tanto en el Facebook como en el Metroflog y foros de la única artista que participa en el programa y me ha merecido en la vida admiración, propuestas de comprar tarjetas de celular que alcanzan un monto de 50 dólares para salvar, más que el sueño de la familia Arredondo, la dignidad tantas veces vapuleada de Gloria Trevi. Que envíes la palabra Gloria a tal número para que la D'Alessio se trague sus palabras, que compra tarjetas de 500 pesos para que te den el doble y puedas enviar mensajes toda la semana, que deja de comprarle la leche a tus hijos para que la Lupita ya se calle su pinche hocico, y claro, yo que fui fan y conozco la visceralidad con la que actuamos, no dudo que muchos dejen de hacer y comer por salvar a Gloria.
Pero de eso tampoco me estoy quejando, o puede que sí, porque la idea del programa es tan noble como perversa, y a un fan muy poquito le importa la precariedad económica propia y de los involucrados en el show con tal de salvarle la dignidad a su artista, y son poquísimos los ciudadanos con conciencia y razón como para sopesar la situación que se presentó esta semana y actuar de manera adecuada, que, siendo tan conscientes y racionales, entre otras cosas, no gastarían un sólo centavo para sacar de la miseria a personas que se prestaron a ser más miserables mostrando sus heridas o lamentables situaciones ante el público latinoamericano y darle audiencia a una empresa que ayuda mucho a que su problema sea más y más complicado. Por supuesto que no me refiero a la herida de Amadita, esa que mostraron el domingo, ni tampoco a su problema dermatológico. Me refiero a la comercialización de sus angustias y a la prostitución de sus anhelos, porque es que a mí no me cabe en la cabeza cómo demonios puede llegar un sujeto a perder todo tipo de pudor y de decencia y llegar al punto de exponer cada ocho días su desgracia de manera pública, dejándola a la suerte y al parecer de miles o millones de personas que los ven para no perder el tiempo de sus domingos y gastárselo en algo distinto a mirarse el ombligo.
No conformes con todo ello, entregan estas causas a artistas de renombre, muchos de ellos necesitados de ser nombrados porque últimamente no figuran, cuando no es que sin necesitarlo van y abanderan una de tantas creyendo que tienen la misma vitalidad de hace unos quince o veinte años, atendiendo con toda mediocridad las personales, atentando en contra de sus voces y actuaciones en sus carreras para que igual cometan los mismos errores cada domingo y defrauden con creces a desgraciados y admiradores.
Eso por un lado, porque todavía me falta el de los jueces y vuelvo a lo mismo: ¿cómo es posible que después de someterse a la presión de presentarse con sus problemas a bailar y cantar junto a un artista famoso cada semana, pongan en manos de ególatras amargados la salvación de sus penas y desdichas? Y he aquí la gran tragedia, pues ni los jueces cumplen con las características y aptitudes necesarias para serlo, ni los concursantes con la capacidad suficiente para estar a la "altura" de sus criterios, y fue entonces cuando una señora conocida como Lupita D'Alessio, cantante, juez y parte, pues su hijo apadrina una de las penurias que a mi juicio es quizá la más merecedora de la caridad comunitaria del televidente, se fue lanza en ristre en contra del "performance" que hiciera Gloria Trevi. ¿Por qué no cantas nunca segundas voces?, la increpó. A mí no se te ocurra decirme que canto con gritos, yo sí canto e interpreto, y con esa actitud no vas a conseguir que cante alguna de tus canciones... No, no me respondas, tienes un 4". Ay, pero Gloria le contestó, con tan mala suerte que el peso de las palabras de Gloria, ya acostumbrada a ataques más feroces y preguntas más suspicaces, dejaron a la pobre Leona Dormida más histérica de lo que ya estaba después de ver una entrevista en la cual la Trevi, en tono de burla inocente, le contó a Adal Ramones, conductor del programa, que cómo era posible que en el episodio anterior la hubiese criticado por gritar en su interpretación, pues era "como un burro hablando de orejas". He ahí que la burra que habló de orejas, la Leona que desde el comienzo del programa dio innumerables muestras de una menopausia que la está afectando psicológicamente, perjudicó más a las pobres queretanas ayudadas por su hijo, quienes, a mi juicio, son merecedoras absolutas de la caridad colectiva y la lástima comunitaria para ganarse no sé qué premio y convirtió el maldito programa en ver cómo los fans de Gloria Trevi, también muy acostumbrados a darse enteritos para que a ella no le pase jamás lo que le pasó de nuevo, en una contienda de artistas o hijos de estos, en todo menos en lo que dice la misión y la visión con que fuera concebido el programa (sí, cómo no), y ahora todos vamos a estar atentos y dispuestos a desagraviar a Gloria, no nos mintamos, quien actuó pésimamente tanto en baile como en canto y se salvó al verse atacada por una señora amargada a la que acusan de nepotismo porque Ernesto es un hijo de su desquiciada madre.
¿Y los desgraciados? Pues no sé, Dios sabrá compensarlos cuando los meta al reino de los cielos por el hueco ese de la aguja.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Una rosa azul

En el lugar que voy a describir a continuación, puedo jurarlo, me pasé, al menos, la mitad del año pasado con sus días y sus noches. Amanecía revisándolo todo, cada rincón, escrutando inclusive aquellos que parecían no tener ninguna importancia para ver si dentro, con sumo cuidado, podía encontrar más de su esencia, más de su encanto, más de esa risa que lograba el llanto y más de ese llanto que me sacaba una sonrisa. De repente, sin darme cuenta, ya habían pasado tres días, luego semanas, al cabo de un tiempo inclusive hasta un mes durante el que a duras penas dormí, acaso comí, no volví a salir.
Era el foro de Gloria Trevi, el de su página oficial, por supuesto, pues antes, cuando salió de la cárcel, los encargados de los asuntos cibernéticos éramos los fans y los temas que fuesen competentes a la cantante o a la mujer todos eran tratados en los foros de Univisión. La red estuvo plagada durante años con páginas que apoyaron a Gloria. Páginas de amigos que ya no son fans, fans que ya no son mis amigos, páginas que ya no están salvo tres (que yo recuerde), páginas que en su momento nos sirvieron para saber no sólo que Gloria no estaba sola, sino también para poder enterarnos de que nosotros no estábamos solos en el creer que ella no lo estaba, para demostrar que éramos más de los cinco que ella se imaginaba, cosa de la que nos enteramos después, el día 26 de enero del año 2000, a 13 días de su encierro, cuando respondió una carta diciéndonos, incrédula, que no se chupaba el dedo y que estaba segura de ya no tener fans.
Entre los años 1999 y 2001 se logró compilar material "viejo" e inédito de incontable valor, tanto económico como sentimental. Los calendarios en su totalidad se escaneraron y fueron puestos al alcance de todos, al igual que letras de canciones que vendrían a ser éxitos para 2006 y 2007, inclusive para el presente año, pues aún Doña Pudor no se estrena y siempre se perfiló como gran sencillo, desde el año 98, cuando la cantó acapella no sé en qué programa de la televisión mexicana, en todo caso cuando aún era buena y merecía la pena ser vista. Las portadas de los discos, las de revistas que fueron célebres, afiches, escenas de películas, todo lo que hubiese hecho de Gloria Trevi lo que fue, eso estaba en la red, al alcance de fans y enemigos, sin marcas de agua, sin precio y sin mañas para evitar la piratería. Sí, la salvedad habrá de hacerse, la red no era la maraña de ahora, y muchos de los usuarios utilizábamos Internet telefónico, casi todos con conexiones de una lentitud a duras penas imaginable porque el ejercicio de recordarla causa tanto desespero como el de perder un archivo de miles de megas al final de la descarga.
Hace un instante pasé por su página, me fui directamente al foro y esto es lo que me advierte:



No puede
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No puede borrar sus mensajes en este Foro
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Claro, dirán quienes dicen conocer la historia: pues tú te lo buscaste, cabrona. No, yo no me lo busqué, porque, en primer lugar, no es a la única que le está sucediendo esto; la obsesión de la señora Treviño Ruiz por un impecable control de lo que se diga o no de ella en sus terrenos con marca registrada es lo que ha puesto esas rejas electrificadas con alto voltaje, alejando a fans que en otras épocas llegamos por montones, atraídos como los ratones por aquel flautista de Hammelin, hablando sobre lo divino y lo humano, encargándonos al fin de cuentas de ser como y lo que fuimos siempre: admiradores de una artista de extremos, casi siempre criticada, identificados con ella por su irreverencia, por su desparpajo, por su manera de decir la verdad, porque en sus apenas 1,68 metros de altura lograba contener lo que miles de nosotros sentíamos, éramos y vivíamos día a día.
Supongo que ella, con la misma meticulosidad y minuciosidad, se dedicó a escudriñar en su foro como lo hacía yo para encontrarla sin atraparla, diciéndole a los otros cómo debían actuar y hablar, cómo dirigirse hacia Gloria, qué criticar, qué alabar, qué adular, qué y a quién maldecir. Usuarios bloqueados no había, porque era como Macondo, y el mundo oficial de Gloria Trevi Marca Registrada era una completa y absoluta novedad, tanto para ella como para nosotros y los intermediarios (webmasters, moderadores, diseñadores, manager, novio, etc.), total que todo estaba por descubrirse, todos estábamos por descubrirnos... o por cubrirnos, pues nos enteramos de que la mismísima Gloria Trevi nos visitaba en su página, nos leía, e inclusive citaban en otros portales fragmentos que se escribían en su foro (fragmentos míos, por cierto). Así, amistades que parecían no tener fin y ser para siempre, se convirtieron en nunca más, mientras que otras que en otros tiempos ni siquiera fueron soñadas, se consolidaron y solidificaron como si fuesen lazos de sangre lo que nos unía y no solamente la amistad.
La cuestión, al final, era la siguiente: ser muy hipócrita y astuto o ser muy sincero y voraz. Es decir, o se estaba en uno de esos extremos o no se era, así de simple. En cualquiera de los dos casos, de todos modos, se salía perdiendo algo, porque bien se sabe que para ser alguien en esta vida, al menos ante los dioses de nuestra era, algo hay que dar a cambio, muchas veces lo que se es en realidad, casi siempre perderlo todo a cambio de ese otro todo que no ofrece nada y es que el nombre de uno sea pronunciado, articulado por la boca, los dientes, la lengua, salido de las cuerdas vocales de quien creemos que nos acompaña sin su presencia, tal como los ángeles o el Espíritu Santo, y valdrá mil veces más el Tefa en sus labios que, por decir lo menos, la fraternidad que caracterizó a dos amigas o la lealtad inconfundible de un admirador de semejante talante que llegó a ser conocido por todos sus semejantes.
Gloria empezó a ser prescriptiva -es que la palabra tirana no sé si deba emplearse. Si usted me está leyendo y fue un simple espectador de su carrera, no me creerá que, de repente, sus mismos calendarios empezaron a ser mal vistos por ella y a nosotros se nos prohibía utilizarlos, bien fuera en sus foros o en páginas independientes, todo con la excusa de que hacía parte de su pasado y que ahora es madre de dos hijos pequeños a los que no les quiere dar un mal ejemplo. Está bien, es una decisión sensata, siempre y cuando la censora no fuera la misma que se desnudaba cuando yo, por mostrar un caso, tenía la misma edad que su hijo mayor cuando sacó su primer calendario, y entonces no sólo tenía que defenderse ante los medios y ante sus familiares, sino que nosotros nos las veíamos negras para poder tener acceso a ellos. Crecimos, los tenemos, no nos avergonzamos y por supuesto que no pretendemos quemarlos, pero, ¿qué va a ser de los niños de ella cuando crezcan?
En septiembre del año pasado lanzó al mercado su último disco, Una Rosa Blu. Recuerdo muy bien que semanas antes de su lanzamiento, con el sencillo de Psicofonía, declaraba ante la prensa y medios diversos de comunicación o de comunicación diversa que estaba dedicado a aquellas personas marginadas y discriminadas por la sociedad; que si Todos me miran había sido un himno para la comunidad gay, La rosa blu lo sería para quienes en algún momento sufrimos del escarnio público o padecimos la segregación: tuertos, ciegos, bizcos, calvos, gordos, flacos, borrachos, prostitutas, alcohólicos, mancos, cojos, reos, drogadictos, sidosos, leprosos, feos, retrasados mentales, enfermos de todos los tipos... supongo ahora que quiso abarcar a la humanidad entera y en esa pretensión totalizante terminó por excluirnos a todos; ha de ser que por eso la primera canción del disco es Psicofonía, la historia de un amor entre una loca y un fantasma, el cual, entre otras cosas, o no existe y está en la mente de la loca, o la loca se volvió loca porque el fantasma no existía. Bellísima esa canción, me encanta. Seguramente también la rosa es azul porque no existen rosas de tal color, y así sigue el cuento con calles amargas, cinco minutos que duran tres con veintiséis, tiempos inexistentes, favores que hacen seres hechos al vapor como la soledad y tiempos pasados inexistentes en cualquier lengua como el futuro pasado, videntes de lo evidente, profetas del pretérito pluscuanperfecto, beatas que se van al infierno y vírgenes mutiladas, mientras billetes caen del cielo en cotra de la tempestad y a favor de la furia del mar borinque y de merengue. Todo cuanto puede ser soñado está en el disco, nada que nos enaltezca y nos glorifique ante la Trevi, nuestra imperfecta y divina humanidad, no es concebible para una dama que se jactó de no querer serlo y por lo cual tantos aberrados ante sus ojos son quienes la admiran, ¡la vida es una ironía!, proclama junto a Olga Tañón, como descubriendo unos senos que ya la mitad del planeta le vio.
Aún así, siguió con la consigna, la canción es para los marginados, dice. Y dice también que ella sigue siendo la misma pero que evolucionó, como si la evolución fuera cosa de un lustro y se tratara del sapo aquel al que besa la princesa y se convierte en príncipe, salvo que esta vez, lamentablemente, la cosa es inversa. De pronto, como si la hubieran clonado, pues alega que el ADN es el mismo, una Gloria contraria a todo lo que sigue profesando empezó a develarse: no quiero que mis fans hagan fiestas y beban en ellas, al menos no en nombre mío, que ni se les ocurra poner ahí el "Trevi". Querida, la fuente de Da Vinci te precede, Trevi no es exclusivo de una señora que se llama Gloria. Tampoco le parece que se le den opiniones sobre sus videos, a no ser que las opiniones le parezcan a ella, como no le es concebible, después de haber vivido injustamente cinco años entre cárceles por todo el continente, que algunos consuman drogas o digan la verdad dentro de sus territorios, pues esto, queridos amigos, puede dañarle su imagen ante la opinión pública, háganme el favor, como si, aparte de ser sus clientes, ahora tengamos que ser nosotros quienes, con nuestros actos, nos responsabilicemos de ellos para que su imagen sea Inmaculada y según ella y su novio propendamos por un comportamiento cristianamente aceptable, siguiendo los preceptos del Opus Dei, llevando una vida tan monástica que debamos callar inclusive si es menester hablar.
Se sabe que tanto ella como su actual pareja, en encuentros o convivios, les recomiendan a fans que viven en la misma ciudad o que se topan en los aeropuertos ciertas cosas, así como se les dice qué se puede grabar, qué se puede mostrar, qué se debe tapar, a quién no se puede nombrar.
Pétalo a pétalo, como una rosa cualquiera, se ha ido marchitando la que fuera una rosa que debía durar, por su perfume poético, una eternidad. No sé por qué, de todos modos, quiero llegar a cortarme la vida con esas espinas... ¿será porque sólo cortan la vida de quien la ama más? Qué le hace que yo reniegue y me dé contra el suelo, si yo siempre juré adorarla, aun si, como ahora, su alma se tornara del color del Partido de Acción Nacional o el Conservador Colombiano.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Un tallo al final del estío

Ella misma lo cantó hace más de quince años, tomando prestada la canción que lleva su nombre y que interpretara su grupo musical favorito de la infancia, Parchís: "La verdad y la mentira se llaman Gloria". Sí hombre, yo sé que la lógica aristotélica y la ontología no admiten que un sujeto sea y no sea al mismo tiempo y en el mismo lugar, que el mismísimo Spinoza no concibe la contingencia, entre tantas otras verdades irrefutables que siempre lo serán, pero que, individualmente, se convierten en patrañas, mentiras tan evidentes como esa que dice que cuatro y cuatro son ocho cuando la vida misma se encarga de decirle a uno, sin ningún pudor, que eso nada más es cierto en ese lenguaje abstracto de las matemáticas, y se pasa uno una muerte entera creyendo que algún día vivirá para nunca y morirá para continuar respirando. No, no son fantasías, no son juegos del lenguaje, es realidad perpetua y tangible; lo que pasa es que la poesía y las letras son más sensibles al respecto, pues no tienen afán de demostrar nada que no sea belleza, belleza dentro de la cual hay horrores y aberraciones, por supuesto, pero siendo el fin último la beldad y no la verdad, en casi todos los casos terminan por ser una misma cosa... ¿era Wittgestein quien aseguraba que la Ética y la Estética son lo mismo? Y nada puede ser ético en tanto no sea verdadero (espero tener aún lectores para el momento de este paréntesis), así que por obra y gracia de lo que surge mientras escribo, asumiré que los mundos creados por Cortázar y Carroll son tan verdaderos y reales como los bellamente recreados por el señor Uribe y sus ministros. También sé perfectamente que verdad y mentira no son estados ontológicos para muchas personas, que es simplemente dialéctica, que mil cosas, a mí nada más déjenme escribir que ya tendrán lugar para regañarme
Prosigo.
Extraño a Gloria. Muchas de las personas que me conocen o entran a este blog se preguntan por qué está vinculado a páginas de La Trevi. Eso se preguntan tanto quienes son sus fans como quienes dejaron de serlo o siguen siendo mis amigos; y sí, he renegado de ella, y he mancillado su nombre públicamente (en su página, con su conocimiento), he renegado de mí y de quien fui nada más porque tuvo la culpa de ser perfecta un día o qué sé yo para que al otro me defraudara y dejara de ser como yo quería y creía que era o fuera o debía ser. Lo cierto es que la extraño y no es que extrañe al personaje encarnado por la misma persona de la que estoy hablando durante la década de los años noventa, ni tampoco una compañía transparente e invisible porque, en resumidas cuentas a quien extraño de repente y con vehemencia es a la Estefanía ciega que sabía admirar sin cuestionar. Sin embargo, esa Estefanía que se alejó de sí hace cuatro meses, se dio cuenta de que lo que tenía era miedo y no decepción.
Perdón, esto no es una apología ni es una disculpa y quiero que quede muy claro. No pienso retractarme por haberla llamado "pendeja" y luego reiterarlo hasta que un pobre periodistica campesino, mariconcito de clóset de esos que en los miércoles de ceniza se pintan una cruz en la frente como mandada a hacer por pintor de brocha gorda para luego decirle al que lo ofendió frente a todos "Dios te bendiga pero, ¿por qué no te has muerto?" se regodeó frente a su foro y sus fans diciendo que Tefa, la gran Tefa, andaba diciéndole pendeja y grandísima pendeja a quien decía admirar desde tantos años atrás... ay, si me darán a mí miedo las mariconas tapadas. A esas sí les corro porque tal cual le tapan a la familia con pañitos húmedos los culos más que taladrados y abiertos como boquetes, del mismo modo le tapan a uno la vieja neurótica que siempre quisieron ser, encerrada con plomo por siempre, plomo del que están hechos y saben romper pa' sacar el machete oxidado y volearlo creyendo que se trata de la espada de un samurái. Pobrecito, no se dio cuenta de que yo misma lo escribí en el mismo lugar, pero él bien sabe que escritor no va a llegar a ser ni parafraseándome va a ser escritor... reitero que no me puedo retractar de lo que dije porque es lo que pienso. Reitero que es tanto lo que me importan ella y sus hijos, que no me da miedo decir a viva voz lo que es más que evidente. Y reitero que si bien no debería importarme por los argumentos de que ya ella está grandecita y es "muy su vida", sí me importa porque ya estaba grandecita y era "muy su vida" la vez que la metieron a la cárcel y le dejaron la imagen por el suelo. Lo reitero, entre otras cosas, porque el sujeto aquel no se pasó dos años en un hospital mental tratando de sobrellevar el asunto de saberla en la cárcel, reiterando también que mi deseo entonces y ahora era que al salir no era verla feliz, sino saberla feliz...
De ese entonces, de los años de la persecución mediática, de los de encierro, de los de injusticia, me quedaron muchos traumas. ¿Acaso si a Gloria le pasara algo la gente que más me señaló y hasta me acusó de querer matarla, se irá a sentir tan bien y tan sonriente -Dios no lo quiera, cuando le pase algo? No, de seguro hasta van a negar que alguna vez conocieron el aeropuerto de Tampico, si es que no niegan que vivieron allá o ayudan a meterle más leña a un fuego que se conoció anteriormente y que ayudaron a avivar hasta primas que nada más por ser primas y sin conocer a Gloria personalmente juraron ser vejadas. Yo sé que algo así no volverá a suceder, ni quiero, porque hay gente que de repente quisiera que volvieran a suceder esas cosas para sobresalir ante la señora y decirle: yo estuve en medio de la tempestad.
Lo ideal entre figura pública y seguidor sería, estamos de acuerdo, que al seguidor nada más le interesara lo que a la figura le suceda en su vida pública. Pero resulta que para mí Gloria Trevi es quien canta e interpreta, últimamente de una manera que a mí no me gusta o no puedo disfrutar por el miedo que me ocasiona su novio, Armando Gómez, y no miedo a que actúe como Sergio Andrade, porque, qué más quisiera uno como fan, aunque fuera en la parte artística, que el tipo este actuara así. Ah, pero no. No, el otro parece que se comió el cuento del monstruo Andrade, lo recreó, lo está actuando pésimamente y hoy por hoy es la persona más repelente para todo su público, mismo que le da de tragar y lo tiene tan cachetoncito, panzón y viviendo como pachá, mismo al que trata como decían que Sergio trataba a Gloria y a las muchachas del llamado clan.
¿Paranoia? Ay, tal vez. Pero es que después de veinte años, cinco de ellos entre penales, viene la otra a decir: yo nunca mentí, siempre le dije a mi público en los conciertos y en las canciones lo que me estaba pasando. ¿Perdón? ¿y por qué si todo empezó en el 85 ó 89 vinimos a darnos cuenta en el 97, con todo y la espectacularización y las mentiras que le revolvieron al asunto?
Después de haber medio visto a Armando Gómez, después de saber que a los fans que se encuentra en los aeropuertos los trata como a pordioseros (y aunque lo fueran, son clientes, el cliente siempre tiene la razón), después de haber oído tantas veces tantas cosas que no cabe aquí mencionar, haré profilaxis y me curaré hasta donde pueda en salud, porque prefiero preocuparme desde antes aun sabiendo que Gloria ya está grandecita y que es muy su vida, a luego no soportar el hecho de un moretón en su cuerpo o en su alma ocasionado por ese señor.
Los otros, mientras, que sigan de estoicos viendo cómo pasan las cosas y sonriéndole al "señor". Yo sufro con lo que gozan esos babosos.

Por mientras, siento que me he descargado, que hice catarsis. Este tema puede ser borrado en cualquier instante, pues lo he escrito después de haber reprimido miles y miles de cosas durante meses.

Espero no tener la razón, y espero que por falta de adulación e indulgencias prestadas me caiga otro hacker... digo, rayo en la cabeza y le mande a todo su staff una carta vapuleándolos y diciéndoles que yo soy colombiana, por lo tanto guerrillera y que tengan cuidado conmigo.