sábado, 9 de julio de 2011

Todavía no

Hace unos meses prometí, porque tenía la intención, que iba a publicar un libro. De hecho, tenía pensado tenerlo listo para esta época, porque así de ilusa e inexperta era.
Mucha gente lo revisó. El premiado y sabio Carlos Esteban Mejía estuvo siempre al pendiente y siempre haciéndome buenas críticas, positivas, corrigiéndole cositas de estilo y aconsejándome. Uno de los consejos fue que no dejara de escribirlo, que lo terminara, que iba bien.
Luego de que hace unas horas renunciara a mi trabajo, lo leí. Realmente eso no merece la pena ser publicado. Empecé con la intención de continuarlo, retocarlo, darle otro enfoque. Pero es que estaba lleno de lamentaciones y quejas. Me di cuenta de que no es justo estar causando lástima a cada rato, como repetidamente lo he hecho en este blog. Además, Alborada fue una etapa de mi vida tan aciaga, que no quisiera ni repetirla yo a través de ese esfuerzo espiritual y anímico que es escribir, ni hacérsela vivir a nadie. A pesar de todo, yo respeto a los seres humanos, pero por encima de eso, he empezado a respetarme a mí y sé que si eso se hubiera convertido en libro, se hubiera vendido o distribuido por mero morbo. Por experiencia sé que los hombres, esta especie, se regocijan con las miserias de otros. No.
Entre otras cosas, me di cuenta de que aún no llego a ser escritora. Si acaso, una mecanógrafa, alguien con aspiraciones literarias y estéticas demasiado altas como para ponerme a exponer semejante adefesio ante el mundo. Al lector hay que respetarlo también. A mí me falta mucho por leer, mucho por escribir, mucho por aprender. Sé que en parte es cuestión de atreverse, pero aún no es tiempo, todavía no.
Por lo pronto, me verán los miércoles con pequeños consejos de ortografía que el editor de El Tiempo, Diego Santos, irá seleccionando de mi sección de Twitter "Aprendiendo con la Tefa". Yo sí espero que se dé, porque me regocija que el conocimiento sea impartido masivamente, y si en mí está, espero dar lo mejor que tengo para que el ciudadano, especialmente el cibernauta -porque se publicará en la sección virtual del periódico, tenga una ortografía y una ortología decentes. Hace mucho tiempo me di cuenta de que no podía salvar al mundo, pero sí creo que compartiendo lo poco que sé, le ayudaré al español (tampoco lo salvaré) y eso ya es algo.
Cuando empezaba mi adolescencia soñaba con ser profesora de español, como mi abuela Lucinés. De alguna manera eso se me está dando y doy gracias a la vida, a ella y a quienes me enseñaron la ortografía.
Prometo, ya que abandoné mi trabajo anterior, escribir más seguido aquí. Y advierto que no dejé ese trabajo por las amenazas que me hicieron ayer a media noche diciendo que eran del CI y la policía, sino por otras razones que no vienen al caso. A mí, si bien la policía me ha violentado ya varias veces, no me da miedo. Y no me da miedo aparecer en un zaguán vestida de guerrillera, o en el monte. De verdad que fue por razones que prefiero dejarlas a la inquieta imaginación del lector. Aclaro que tampoco fue por la oferta de un trabajo nuevo, pues en nada eran incompatibles. Yo siempre apoyaré a Piedad, pero prefiero hacerlo como lo hacía cuando ella no sabía quién era yo.
Son libres de pensar lo que quieran, de inventar lo que se les antoje.

martes, 5 de julio de 2011

Piedad con Piedad

Ahora que estoy haciendo lo que realmente me gusta, ahora que no tengo quejas para vivir, ahora que tengo todo por lo que he luchado, quisiera decir que no hay trabajo más gratificante que el mío. Y al mismo tiempo, tan frustrante y tan agotador.
Yo veo que mi jefa trabaja con tesón, sin desmayo, sin quejas, a pesar de todo. La veo soñando como a nadie, esperanzada en la humanidad, liderando movimientos y avalando causas que le parecen justas. Lo son, porque ninguna atenta contra la vida de nadie, tampoco contra sus derechos. Contra lo único que atentan es contra ella, y ahí está lo que desgasta, lo que desgarra, lo que "mata". Yo con Piedad Córdoba he estado de acuerdo en todo desde que supe de ella, hace quince años. Vine a discrepar con ella cuando se volvió tan bolivariana, y no porque no me guste Chávez; el que no me gusta es Bolívar con sus traiciones a Pétion y a sus propias promesas, cosa que ella sabe y me respeta. Y ahora, vengo también a diferir con ella en otro punto de vista: para mí Colombia no vale nada, nada, pero nada, nada en absoluto, mucho menos su la honra, el buen nombre y la vida de Piedad. Este es un país de canallas, cizañeros, bellacos, "saltapatraces" como bien los ha definido Fernando Vallejo.
Colombia es un país cuyo imaginario colectivo y entrañas están todas puestas en el odio. La otra, la que ella me ha mostrado, es gente de un pueblo que alguna vez defendió mi abuelo, ese que se conmueve al verla, se le abalanza, la abraza, le pide una foto, un autógrafo o permiso para dibujarla en un retrato. La que le dedica canciones bonitas de salsa y le echa piropos, la convida a un trago a su salud, la que le manda saludos al presidente Chávez a través de ella, esos que le entregan a sus niños para que los bendiga y los cargue. Hablo, claro, de prostitutas, desplazados, campesinos, homosexuales, feministas, mendigos, estudiantes, obreros, todo lo que quedó relegado de ese imaginario que digo que excluye a la Colombia real y la pone a ella como lo peor que tiene el país, siendo todo lo contrario.
Claro, es que Piedad ya los defendía, antes de que se pusiera de moda. Fue la primera senadora en proponer un proyecto de ley para parejas homosexuales (por supuesto, a favor de ellas). Desde antes de entrar a la política, fue promotora de las artes, el deporte y la cultura. Siendo muy niña, ya que su abuela materna tenía un hogar para menores, conoció la pobreza y se empecinó en acabarla, pero no como Uribe, que pretendió hacerlo asesinando a jóvenes de bajos estratos haciéndolos pasar por guerrilleros para, mostrar, además, que iba ganando la guerra, sino desde lo social y lo político, que es lo que mejor se le da, aunque últimamente se le ha visto como escritora y no es que lo haga mal. Su papá, el negro Zabulón, un sociólogo chocoano, la hizo matricular en la Universidad Pontificia Bolivariana que para que la niña no le resultara comunista. Estuvo con los profesores más godos y retrógrados, entre ellos un tío mío, Leonardo, que destila azul de metileno, y el comunismo no se le salió. Eso sí, militó y militará en el Partido Liberal a pesar de que allí no le reconozcan el inmenso valor que tiene, al menos no sus directivas. Y entonces, a pesar de ser todo eso, ahora resulta que es "incoherente", según vi que la interpelaban algunos periodistas, porque simpatiza con las ideas de Chávez y Fidel, siendo ella, para mi gusto, mucho más de avanzada que ellos dos, y aclaro que los quiero muchísimo y los admiro bastante.
¿Por qué Piedad, luego de que El Tiempo publicara que es la persona en Colombia con imagen más desfavorable después del presidente Chávez, se convierte para los divos de Twitter en una "sapa" y una "lambona incoherente" al haberse ido a Venezuela para darle aliento y ánimo a su amigo entrañable y eterno camarada (así se refiere y se ha referido Piedad siempre a él) en los momentos que más lo necesita, ahora que le ha anunciado al mundo que padece de cáncer? ¿acaso profesar el amor a un amigo y a un copartidario político es incoherencia? Yo jamás he conocido una persona que defienda con más coherencia y verticalidad sus ideas no solamente políticas, sino de toda índole, como ella. Pero claro, unos están empezando en Twitter y otros intentan vender su "eterna parranda", entonces es mejor ponerse del lado de los que no están tan abajo, ni los de muy arriba, siendo completamente tibios, mediocres, dándoselas de objetivos y de parciales... de, digamos, civilizados porque votaron por Mockus y no son capaces de reconocerle a ella las muchas cosas que profesan pero que, vergonzantes, no las llevan a la práctica. Se le van encima, se burlan de la fisonomía de Chávez, y si no le dicen negra malparida es, sencillamente, porque eso por estos días no está bien visto entre los intelectuales de izquierda.
Yo no sabía que ser consecuente con el ideario de uno mismo sea "sapería". Tampoco que el manifestarle a un amigo tan entrañable como lo es el Comandante de Piedad un poco de respeto y admiración en los momentos difíciles constituía una incoherencia. Incoherencia es estar de acuerdo con los logros de la Revolución Bolivariana, decirse de izquierda y avergonzarse de eso, esconderse, negar a Chávez porque no es el intelectual que fue Fidel para todos esos mismos que en los 60 lo ensalzaron y hoy acribillan al otro y a la ex senadora para no salirse de la elite de intelectuales baratos que son. Eso es incoherencia para mi gusto. Incoherencia de Piedad, por ejemplo, hubiera sido que no asistiera a la conmemoración del Bicentenario de Independencia de un país que ha llevado un proceso de Revolución al que ella siempre ha apoyado públicamente.
Y en otros aspectos, a quienes suelen expulsarla del país solamente porque no están de acuerdo con ella, les pregunto, ¿quién se hará cargo de esa Colombia que la necesita y que la aclama, esa que ustedes se empecinan en excluir y en masacrar a punta de ignorarla? Yo no creo en patriotismos de ninguna clase, los odio, como a los nacionalismos y todas esas cosas. Pero si alguien tiene derecho a vivir en este país, si alguien ha luchado por él, si alguien acaso es capaz de entregar su vida por este tierrero, esa es Piedad, así que quédense ustedes en Colombia relatada por El Tiempo y RCN o váyanse a disfrutarla desde Miami (no exiliados como sus dos hijos) y a vanagloriarse de los logros de una seguridad democrática. Desde ese lado de la realidad, díganle guerrillera y apátrida, terrorista, amiga de las Farc, pero no la echen de su país, que nadie tiene tanto derecho como ella a sufrir el hecho de ser colombiana.

miércoles, 15 de junio de 2011

Volví... otra vez

Me puse a leerme y me dio pena, sobre todo con la entrada de Lorica, que no tiene ninguna congruencia.
De todos modos las dejo ahí para acordarme del holocausto que fue mi vida durante estos meses, de noviembre hasta hace dos o tres semanas.
La verdad es que después de todo eso han pasado varias cosas: emprendí la escritura de mi libro, mismo que quedó estancado debido a que ahora trabajo escribiendo otras cosas. Espero que algún día las vean. De antemano me disculpo por haber tomado antes de su publicación el homenaje que la ex senadora Piedad Córdoba hizo de Ana Fabricia, su prima, víctima de la brutalidad del Estado, la guerra maldita que nos acecha en Colombia y, ojalá, jamás del olvido que nos caracteriza a los colombianos.
Además me cambié de casa, y aunque no creía que fuera así, el ambiente ayuda mucho para eso de la inspiración, la que no quiere llegar ni aunque la llame a gritos.
Por ahora, las espinas no están punzando, sino que han migrado a otro lugar; pero, más que espinas, se han vuelto pétalos de rosa, en algo que yo no soy porque tengo quién me las edite, es decir, quién las pode, despojándome de toda caracterización y subjetividad. No sé si eso sea bueno, pero así es el periodismo, para eso lo estudié.
Reconozco frente a todos que, salvo dos o tres cosas que escribí en este blog entre noviembre y abril, fueron cosas desastrosas. En lo personal las descalifico y las repruebo, pero es que en muchas de las veces estaba bajo efectos del alcohol. Cuando no, descerebrada por los efectos de los electrochoques, que yo misma me busqué, pues he de reconocer que mi psiquiatra me imploró para que no me hiciera ese daño. Debí hacerle caso, aunque así soy yo, pongo por encima todo el mal que pueda hacerme e ignoro todo aquello que me haga bien. Ya estoy trabajando en eso.
Como esto es una pauta que marca mi regreso, no quiero abundar en reflexiones ni esas cosas. Solamente avisar a mis lectores y a los amigos preocupados que me encuentro bien, bastante bien, a pesar de todo lo que me costó levantarme. Quizá porque en el fondo sabía que algún día saldría de ese hueco que era la vida miserable que yo misma me había labrado, no llegué a suicidarme. Tal vez es porque ahora me aprecio y me valoro un poquito.
Hubo gente inescrupulosa que osó meterse con mi trasplante hepático, seres mezquinos que se burlaron por mis padecimientos mentales pero que nunca supieron argumentar nada. Ojalá algún día entiendan que hacer mofa de esas cosas es tan cruel como burlarse de quienes padecen sida o cáncer y que, por el bien de lo que dicen ser, dizque liberales, socialistas, librepensadores, defensores de derechos humanos y demás, omitan eso y dejen que emerja el verdadero ser que tienen por dentro, para que no desprestigien a nuestros líderes y mucho menos a nuestras causas, las que sí considero sagradas. Paz en sus almas deseo, y a Dios le doy gracias por no haber permitido que yo reaccionara de la misma manera que ellos. No me considero su víctima, muy por el contrario, creo que esas mismas personas son las que necesitan atención especial, incluso más que yo.
Les agradezco el que me sigan leyendo y dispensaran tanta locura, tanta borrachera... ya esto aquí parecía una cantina, aunque bueno, no como las que a mí me gustan.

jueves, 9 de junio de 2011

Ana Fabricia y el recuerdo

A Colombia se la está comiendo el olvido, esa forma de recuerdo que dialécticamente describía Borges. Recuerdos borrosos pues son tantos los muertos, tanta la miseria, tanto lo oprobioso que hay que retener en la memoria, que de repente vamos olvidando para seguir recordando, reteniendo cada masacre que va sucediendo, todos esos actos de injusticia que, más que indignarnos, nos tienen aletargados, quietos, impasibles.
La muerte, aquí, no es esa dama benévola que nos redime de la eternidad. La muerte es la misma Colombia, y Colombia es la misma muerte. Aquí la gente se muere de esa enfermedad. Todos estamos muertos, y no muertos en vida, sino muertos del marasmo que implica vivir en este país. Ana Fabricia sí estaba viva, pues muy lejos andaba de eso que ahora nos identifica como nación; por eso mismo la mataron. Por lo mismo que amenazan y amedrentan a su prima Piedad, que también vive con intensidad. Y a Ana Fabricia se la habrá llevado la muerte, pero quienes estamos aún procuramos mantener el recuerdo y salir de ese estado comatoso de ser colombianos no permitiremos que se la lleve el olvido... ni Colombia tampoco.

Negra, por favor, negra



A Colombia se la está comiendo el olvido, esa forma de recuerdo que dialécticamente describía Borges. Recuerdos borrosos, de bruma, pues son tantos los muertos, tanta la miseria, tanto lo oprobioso que hay que retener en la memoria, que de repente vamos olvidando para seguir recordando, reteniendo cada masacre que va sucediendo, todos esos actos de injusticia que, más que indignarnos, nos tienen aletargados, quietos, impasibles.


La muerte, aquí, no es esa dama benévola que nos redime de la eternidad. La muerte es la misma Colombia, y Colombia es la misma muerte. Aquí la gente se muere de esa enfermedad. Todos estamos muertos, y no muertos en vida, sino muertos del marasmo que implica vivir en este país. 


Ana Fabricia sí estaba viva. Muy lejos andaba de eso que ahora nos identifica como nación; por eso mismo la mataron. Por lo mismo que amenazan y amedrentan a su prima Piedad, que también vive con intensidad. Y a Ana Fabricia se la habrá llevado la muerte, pero quienes estamos y aún procuramos mantener el recuerdo y salir de ese estado comatoso de ser colombianos no permitiremos que se la lleve el olvido... ni Colombia tampoco. Ana Fabricia, siempre diré su nombre y no apelaré al pronombre para recordarla, era de esa tierra querida a la que le compusieron esa canción que decía que era un himno de paz y alegría, cuyo pueblo era una oración y un canto de la vida; vibró, siempre vibró, luchó y sobrevivió hasta cuando pudo, incluso a esos tenebrosísimos ocho años del gobierno que enalteció al ejército que cometía los asesinatos a mansalva de jóvenes civiles para presentarlos como bajas guerrilleras, dio consuelo, paz, compasión y refugio a los desplazados de la vergonzosa guerra que apenas quieren reconocer, sonrió siempre con el alma ennobleciendo a las mujeres de su raza.


Ana Fabricia, como Piedad, tienen el alma del color de sus pieles. Ya la historia nos ha demostrado que las almas blancas no son las más benévolas. Negras, como el alma de Mandela y Martin Luther King, como la gente del Pacífico y de la Costa, negra como la de pocos santos... afortunadamente. Alma alegre, alma noble es el alma negra. Alma que se compadece y no sabe de la lástima, alma que busca la concordia y la reconciliación y hace viable lo imposible. Ojalá que yo, que no gozo de ser de piel negra, llegue a tener el alma de ese color y el país se tiña de él para que no pierda la esperanza. Ya se le llegó la hora al momento en el que lo malo sea blanco y lo bueno negro en occidente, pese a la desilusión y el desasosiego que despertó Obama con su invasión y sus políticas absurdas.


En honor a Ana Fabricia, a quien espero que no conviertan ni en mártir, ni en heroína, se le dará inicio a Cuadernos de la paz. Los héroes y los mártires, como lo dije alguna vez, son todos unos imbéciles que si no se hacen matar, se hacen héroes por haber matado o sufrido de cuenta de algún miserable más miserable que ellos. Y Ana Fabricia ni era miserable, ni miserables eran las personas que recibieron su ayuda. Ana Fabricia no se hizo matar, Ana Fabricia simplemente vivió y uno de esos imbéciles que quieren ser héroes de la seguridad democrática le segó la vida. Ana Fabricia no es mártir ni será santa, porque vivió la vida y también la padeció con plenitud. Ana Fabricia es y será una mujer negra y nada más: le dedicó su humanidad a las víctimas del Estado, de la guerra, de las autodefensas y de la guerrilla y terminó por convertirse en una, pero no en una más. Desafortunadamente son tantas, ya incontables, que no podemos nombrarlas a todas una y otra vez como a Ana Fabricia, pero sí en nombre de Ana Fabricia. Y en nombre de Ana Fabricia, Cuadernos de la paz se dedicará a examinar y a debatir la democracia, tomará por bandera los derechos humanos, examinará cautelosamente las definiciones que hay de modernidad, liberalismo, caridad, Estado, ciudadanía. No porque Ana Fabricia esté ahora muerta, sino porque la sentimos viva.





jueves, 21 de abril de 2011

Lorica

No sé qué río bañará a Lorica, ¿será el Magdalena? Ay, muchos ayes, eso es lo que me producen Google y Wikipedia, no quiero buscar. Mis lágrimas son suficientes. El río que moja a Lorica es dulce, mis lágrimas no, ni mi alegría tampoco.
A orillas de ese río estábamos, hablando de Andrés Manuel López Obrador yl Ebrad, ponderando a quién apoyar. Yo siempre me he inclinado por López Obrador, a pesar de todo. Y ella también se inclinó por él. El otro, me dijo sin casi conocerlo, no tiene reconocimiento popular. ¡Apoyemos a López Obrador! Aún no surgía Morena, pero, Dios Santo, yo era amiga de una vieja nominada al Nobel de Paz. Más que eso, era amiga, parcera, carnala, así nos decíamos. Y oh, Dios bendito, bendita me sentía yo en esta tierra del Señor. ¡Apoyemos a López Obrador! Pues ni modo que a alguien más, yo no necesito preguntarle a ella a quién apoyar, de antemano lo sé, la conozco, la he seguido por años.
Allá en Lorica me habló de Zapata Olivella. De repente, hasta Ebrad, todos se llaman Manuel. Es el maldito José Cuervo Reposado, peor que todos los tequilas de este mundo... Lorica, que pareciera una abreviatura de García Lorca, de quien apenas sé, porque se le aparece a Chavela Vargas, porque vi su casa en Granada. Federico García Loca, con mucho respeto, le dicen algunos amigos que estudiaron en el falangista Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia. Almas jóvenes, ojalá no caigan allá, donde hace treinta años no dictan una cátedra de Marx. Ni de Sartre. Sólo Freud es presentado como un gran pervertido y Heidegger como un gran humanista. No odio ni admiro a ninguno de los dos, pero tomen en cuenta estas cosas, más que Kant exaltaba a los arios. Mi papito, que es rector de esa Universidad, no teme en asegurar que el Instituto de Filosofía, es el Instituto de la derecha. Y yo, por experiencia lo digo, enseñan más de izquierda en la Escuela de Derecho de Eafit que en ese instituto, Bendito sea el señor. Es mejor mamarlo por una bolsa de arroz, o comprar José Cuervo Reposado, que es lo mismo. Ustedes verán.
En Lorica, pueblo hermosísimo, adoran a Piedad Córdoba. En todas partes de Colombia, más que al mismo ex presidente, Álvaro Uribe, a quien Dios encomendó para todas las tareas. Alvarito el máximo sólo es querido donde el paramilitarismo ha hecho presencia, y no querido, obligado a ser querido, pero, más que eso, obligados todos a amar a Álvaro, el Redentor.
Ay, pero ni en Lorica ni en ninguna parte de Colombia la gente es boba, pese a lo que yo odio a Colombia. Un imbécil le escupe a Piedad en los aeropuertos y ya es cosa generalizada. No señor. A Piedad, literalmente, se le venera en cualquier parte de este maldito país. Desde la Guajira hasta el Amazonas, y en Brasil se le tiene como a una mujer luchadora y noble. Ya empiezo yo a dudar de las cosas que dicen de los grupos subversivos como las Farc o el Eln en cadenas nacionales que, de razón, andan bloqueados.
En Lorica acordamos, con condiciones, que Bolívar era un hijueputa. Pero ella no quería problemas y yo los saco de ellos. Fue Zapata Olivella quien dijo: para que te acuerdes de tus olvidos, Simoncito. Chávez quiere a Bolívar y ella a Chávez. No soy quién para recordarle tales cosas. Vamos con López Obrador, eso es lo más importante. Si Uribe, tan estúpido, apoya a Peña Nieto, mejor. ¿Qué líderes ha de tener el PAN? Y peor, juntar al PAN con el PRD es refundar al PRI. Total, aunque Ebrad lidere los derechos homosexuales, es mejor Andrés Manuel, que no lo dude nadie. Eso, sin embargo, lo ha de decidir un México que eligió a Fox y a Calderón como "cambio". Santa Madre de Guadalupe, de Cova de Iría, de todos los lugares del mundo.
Por la prosperidad económica habremos de elegir, los mexicanos de bien, a un panista o a un priiista, jamás a un perredista, ni Dios lo quiera. Se visten de amarillo por desesperación, no de rojo, como deben, porque es del diablo. Madre Santa
Y Piedad, destituida, con Andrés Manuel y sus juventudes. Señora loca, ¿adónde irá a parar? Y Chávez, y Fidel, tan alejada de los cánones de Televisa y de RCN, infortunada señora que ha decidido, con una ex amiga, apoyar a López Obrador, ¡negra tenía que ser! ¡Mulata de los mil demonios!
Y Tefa llore que llore. No ha comprendido por qué su carnala del alma ya no le habla. Ay Tefa. Mátate Tefa. No existas más. Piedad ni piedad siente por ti.

domingo, 17 de abril de 2011

Política, Perogrullo y patria

Carísimo lector, de quien nada sé pero quien de mí ya casi todo lo sabe, al menos lo que yo he permitido:
Aprovecho que es hoy el cumpleaños de Chavela Vargas, quizás el último aunque no lo quiera de ese modo, para escribir esta entrada. Tan egoísta soy, es verdad, que al menos quiero conocerla, hablar con ella, antes de que se muera.
Si ha habido falta de material durante este mes en el blog es porque me he dedicado de lleno a tres cosas: a leer, a beber y a escribir. En tal orden, no de otro modo; y que no ose nadie contradecirme porque lo dicho aquí, si no escrito en piedra, está escrito en bits. Si no me creen a mí, consulten en Wikipedia, que a esa, sí, todo se lo creen, nada más porque buscaron una palabra en Google y al primer lugar que los llevó fue a ese. Entiendan, pues, que lo escrito en bits, en estos tiempos, pesa más que la mismísima piedra, medio en el cual ya nadie escribe y por eso la invocan tanto... así será con esto algún día, aunque ya estemos asistiendo a él "lo dice Internet". Todos creen. Llegado a este punto, no entiendo entonces cómo llegué siquiera a pensar que iban a dudar que me he dedicado a beber, leer y escribir. En fin. Desconocidos son los caminos que nos llevan a la escritura, que no son como aquellos que conducen a Roma, todos a Roma, sin pierde, mientras que los míos, que jamás he ido a Roma, me conducen a un lugar totalmente desconocido. Un surrealista me dirá que así actúa el inconsciente, o el subconsciente, ya ni sé de tanto que me los han manipulado.
Me he empeñado, sin éxito, en conseguir la redención de los cielos. Dios no está allá, Dios anda acá, pero no sólo acá, también en otros lados, no en donde se le necesite, sino donde nació, que es en todos lados. Sí, anda por Libia, anda por Costa de Marfil y anda también en donde menos se piensa, que es en el Vaticano, lugar plagado de pecados y sin perdón de Él. Ja, y luego dicen que no hay mal que dure cien años, cuando, para el Vaticano, cien años son como dos para Chavela Vargas: nada, si se toman desde su juventud, porque todo lo serían si fuesen los últimos. Mala analogía. Pobre Chavela. Ahora es cuando recuerdo que mi abuela Betsabé, de 94, me decía "mija, si yo tuviera plata, compraba años, años y más años". Pero el Vaticano no es una persona, no es Chavela Vargas ni es mi abuela Betsabé, quien tanto le donó, no. El Vaticano es un mal que lleva milenios haciendo daños. ¡Ay! y mi abuela en ese mismo renglón. De todos modos y olvidando los males, que no me corresponde a mí, en todo caso, juzgarlos, no he conseguido redención de los cielos, como empecé este párrafo. Intenté amar a mis enemigos y esas cosas que los mártires de todas o casi todas las religiones que he practicado profesan. He sido tolerante, abnegada, resignada. He sido buena, si esa palabra es precisa para nombrar y compilar en una sola todo lo que he sido. Pero, lo pueden ver ustedes mismos, de los mismísimos cielos sólo cae lluvia, a veces granizo, en algunas partes nieve. Dicen que en algunos países caía gente, por allá en el sur, cuando comandaban Pinochet y otros tantos, pero esos se caían de los helicópteros, y no era precisamente que se cayeran, ¡los tiraban! Lluvia, lluvia y más lluvia, y de la lluvia vienen acompañadas las desgracias, o mejor al revés. Desgracias como el frío, por ejemplo. No voy a referirme, ni mucho menos, a esas que sufre la plebe, que yo no sufro, porque ni se me han inundado mis cultivos, ni se me ha caído la casa. Que de eso se encarguen los que hacen caridad, ya que ni siquiera el Estado puede o quiere, parece ser esto último. Es el problema de ser capitalistas, todo lo dejamos en manos de la empresa privada, y esa, esa sí tiene con qué pagar hasta seguridad privada y ordenar masacres por todo el país. Tan linda que es mi patria. Me refiero a México, aunque esa esté igual de jodida. O ya uno no sabe. Puede estarse hablando de México como de Colombia y la única diferencia es que allá hacen tequila y aquí lo venden carísimo, malditos tratados de libre comercio que no llegan, benditas rancheras que sólo a pensar en tequila me ponen a mí. Si supiera Chavela Vargas que al oírla hasta José Cuervo reposado he comprado en mi desespero, le cobraba regalías a esa empresa. Pero no sé, no la conozco, ya dije que espero conocerla antes de que se muera... ¡tanto le deben los estanquillos, las destiladoras y las licoreras a las rancheras en este país! Esta vez, por país, quiero decir Colombia. Patria es México. Paria es Colombia. Fíjense, sólo las distancia una te, que es la te de Tefa, que soy yo. Yo soy lo que soy como la diferencia que hay entre México y Colombia. Ah no, pero del cielo sólo cae lluvia, no pasajes que me lleven hasta el Aeropuerto Benito Juárez. O si las ideas y las intenciones todas fueran del tal Perogrullo, a quien tanto parafraseamos todos los humanos "la vida es una sola", y del mismo modo, Perogrullo fuera el ideal de mis papás y este hubiera dicho: mandemos a Estefanía para México. Que todos, así como dicen que la vida es corta, que vivamos el ahora y esas cosas, repitieran: manden a Estefanía para México, mandémosla, démosle con qué. Y Perogrullo sea Dios, que, al fin y al cabo, llega a ser verdad porque todos dicen "es verdad de Perogrullo". Qué hombre sabio, ¿por qué merecerá el odio de los filósofos, el repudio? Y no sólo de filósofos, también de ignorantes, que estos con el mismo derecho van diciendo que las verdades que decimos son de él, ya ni siquiera de Nietzsche o Kant. ¡Ni de la Biblia! No, son de Perogrullo. Bueno, entre los que se llaman a sí mismos filósofos y los ignorantes no hay mucha diferencia, quizá sean una misma cosa, al fin que sin ignorancia no habría filosofía porque del no sé, se llega al yo sé y eso tan de... lo debió haber dicho Perogrullo, ¿quién más? La dialéctica, señores míos, la dialéctica, y la dianética también. Las palabras no se van pareciendo entre ellas así como así, como patria y paria, Colombia y México. Violencia. Es una misma cosa, ¿van viendo? Letras, infelices letras son lo que las van distinguiendo a unas de otras. Eslavo se parece a esclavo, que me diga un filólogo si no, algo tendrán de hermanas, aunque no el color, al menos no en mi paria que es Colombia, donde los esclavos son y eran negros, mulatos e indígenas. Traidor y traductor en otra lengua son casi idénticas. Yo de lenguas no sé nada, la mía me la vivo mordiendo, frase, ha de ser esta, también del tal Perogrullo, Dios se nos está muriendo entre tanto nombre y tanta cosa, ¿será que es a Él y no a Perogrullo a quien acudimos en nuestros momentos de desesperación? La lluvia cae y sólo Perogrullo está presente para afirmarlo sin ninguna pena: la lluvia cae, pero no sólo eso, también moja, y peor aún, a todos por igual. Verdad es, no mencionemos de quién, pues ya se sabe, esta sí tiene dueño. Y el sol, ese, también nos quema y nos alumbra a todos por igual.
¿Qué es una letra? Lo mismo que un átomo. El tantalio es lo mismo que el hidrógeno, sólo los separan átomos, como ya dijimos de patria y paria. Y eso, señores, que a los átomos no los vemos, demos gracias al Señor de que a las letras sí y por eso el que es paria está condenado a vivir como tal y a la patria se le respeta. Ahora, que el tantalio es diferente del hidrógeno, eso lo sabe cualquiera que haya tenido experiencias con estos elementos de la tabla periódica, pero, por favor, no olvidemos que son átomos lo que los diferencian, como no sé que cosas del ADN diferencian a un primate de un ser humano, y tal vez por eso, sólo por eso, la oleada de violencia que azotan a México y a Colombia sean tan parecidas, aunque no idénticas, y se justifiquen, es decir, porque a un ser humano sólo lo diferencia del primate el ADN. Felipe Calderón, Fox, Santos, Uribe, ellos han de saber más de eso, por eso nuestros países son lo que son ahora, gobernados por primates, asesinados por primates que nos creen primates y se amparan en eso.
Ay, pero tequila, entre patria y paria hay las letras te y ere. Así que no solamente es la te de Tefa, es la ere de Ricardo Salinas, ¿vas viendo? Así nos vamos diferenciando. Tv Azteca no es lo mismo que RCN, increíblemente es peor. Y peor que todas, es Televisa, con te de Tefa, Tequila y Trevi, ¡qué atrevimiento! Palabras tan hermanas y tan bastardas al mismo tiempo, han de ser madres naturales, de una sola, de una puta, ¡hijas de puta! No ellas, las palabras hermanadas, aclaro, aunque es lo mismo.
Algo habrá con ce de cabrona, como por decir, Córdoba.